lunes, 2 de marzo de 2009

LA FE DE EDUARDO CHILLIDA

Una vez que ya ha pasado todo el follón de las elecciones vascas invito a nuestros lectores a darse esta tarde un paseo tranquilo, imaginario y relajado por los jardines del "Chillida Leku" en Hernani (Guipúzcoa). Un lugar ciertamente maravilloso. Así, caminando entre hayas, robles y magnolios, muy cerca del caserio "Zabalaga", aprovecharemos para repensar unas valiosas palabras de Eduardo Chillida que he leído recientemente en el Ser Persona de Vicente Huerta. Se trata de las íntimas e interesantes reflexiones del magnífico artista vasco sobre su vivencia de la relación entre la Fe y la Razón. Corresponden a su libro "Escritos" (Madrid 2005) y reflejan perfectamente la humildad de los grandes. Dedicadas especialmente a nuestros lectores más plásticos y racionalistas: "Creo en Dios. Tengo fe. Dios me la dio. La razón quiso quitármela en muchas ocasiones, pero no lo consiguió. Más bien me ayudó a continuarla, ya que gracias a ella supe que la razón tiene límites, y que por lo tanto hay espacios a los que la razón no llega. Cómo es posible que no haya Dios existiendo el amanecer y la confianza en los ojos de los niños. Cómo es posible que no haya Dios existiendo el azul, el amarillo y el viento (...) Cómo es posible sin Dios el amor, la mar y la tormenta".

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué ganas de leer ese libro (tengo que conseguirlo como sea)... Me encanta Chillida y el peine de los vientos es mi rincón preferido del mundo! BSL

Dolo dijo...

Tuve la suerte de inaugurar el museo cantando dentro de él, con Chillida(ya enfermo)escuchando. Se creó una atmósfera impresionante y él extasiado y recogido. Fue un privilegio vivir ese momento. Después pudimos visitarlo por dentro y por los jardines también preciosos. Sin duda era un hombre muy especial.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Válido es tener fe, ciertamente...y muy importante resulta ser vivir en consonancia con ella.

Cierto es que la razón tiene límites...pero esos límites son conocidos y, dentro de ellos, no hay lugar para medias tintas.

Saludos afectuosos, de corazón.