sábado, 13 de junio de 2009

INCREÍBLE FELICIDAD




Desgraciadamente, en la mayoría de los casos, el dramático anuncio por parte del ginecólogo de que el niño que se está esperando traerá problemas físicos, o vivirá tan sólo unas pocas horas, suele terminar en aborto. Es una terrible realidad que pone de manifiesto que los médicos de nuestro tiempo han renunciado a su milenaria vocación de salvar vidas, y de luchar por pequeña que sea la esperanza, para entregarse a una medicina defensiva en la que el objetivo fundamental es ahorrarse problemas y ganar el mayor dinero posible. En el caso de Diane Elder este sobresaltado anuncio afortunadamente no terminó así. Ella y su marido decidieron seguir adelante. Se trata de una cantante profesional norteamericana que, a pesar del consejo médico, quiso tener a su hija Ángela, afectada por un grave problema genético llamado Trisomía 18 y que tan sólo vivió doce horas fuera del vientre materno. En esta magnífica entrevista en inglés para la cadena televisiva CNN, Diane no obvia lo duros que fueron los cuatro meses antes del parto. Pero tampoco olvida que cuando alumbró a su hija, que además nació con deformidades, "extrañamente" se sintieron llenos de una "increíble felicidad". Emociona escuchar cómo cuenta la muerte de Ángela en su regazo y cómo sus miradas se cruzaron durante ese breve tiempo en varias ocasiones: “Murió pacíficamente. El sufrimiento fue nuestro. Durante dos semanas… en realidad, todo un año, la lloramos, como se llora a un ser querido que muere. Es parte normal de la vida. No puedes evitar el hecho de la enfermedad y la muerte. Pero nos sentimos muy tranquilos cuando todo terminó”. Llama la atención la serenidad con la que lo recuerda. Quizás porque sabe que hizo lo más humano, lo más normal y lo más consecuente con el respeto a la dignidad humana. Vivir la enfermedad y la muerte con el sosiego y la confianza de que forman parte inexorable de nuestra existencia en este mundo. Consciente de que el comienzo y el final de la vida es algo que nos sobrepasa y no nos pertenece. Al igual que nuestros amigos de "99 balloons" Diane supo festejar la breve vida de su hija Ángela como un don y un regalo de Dios. Y es que cuando los hijos se viven desde este prisma vital todo es mucho más fácil porque, a pesar de las dificultades que puedan surgir, siempre se experimenta una "increíble" felicidad. Nada o poco que ver con el tormento de por vida que padecen las mujeres que en su día se vieron abocadas a abortar.