miércoles, 24 de junio de 2009

EL CUARTO SACRAMENTO

Dos breves apuntes referidos en el blog de Sandro Magister a propósito de la inauguración del importante año sacerdotal por parte de Benedicto XVI con ocasión del 150 aniversario del nacimiento del Santo cura de Ars. La escasa referencia de los periodistas al valiente llamamiento que ha hecho el pontífice para que los sacerdotes fomenten la confesión y la coincidencia en lo "urgente" de esta tarea propuesta por dos personajes aparentemente distintos como Ratzinguer y el cardenal Martini. En la carta el Papa pide a sus ministros que fomenten el uso de este sacramento con estas bellas palabras cargadas de esperanza: "Los sacerdotes no deberían resignarse nunca a ver vacíos sus confesionarios ni limitarse a constatar la indiferencia de los fieles hacia este sacramento. En Francia, en tiempos del Santo Cura de Ars, la confesión no era ni más fácil ni más frecuente que en nuestros días, pues el vendaval revolucionario había arrasado desde hacía tiempo la práctica religiosa. Pero él intentó por todos los medios, en la predicación y con consejos persuasivos, que sus parroquianos redescubriesen el significado y la belleza de la Penitencia sacramental, mostrándola como una íntima exigencia de la presencia eucarística". Este objetivo es compartido también por otro alto exponente de la Iglesia, muchas veces expuesto como el principal representante del ala más progresista de la iglesia y antagonista en temas fundamentales con el Papa, el cardenal Carlo Maria Martini. En la vigilia de la apertura del Año Sacerdotal Martini aseguraba en una entrevista al diario La Reppublica: "Hay otro tema que un próximo Concilio debería afrontar: el del recorrido penitencial de la propia vida. La confesión es un sacramento extremadamente importante pero actualmente exangüe. Son cada vez menos las personas que lo practican, pero sobre todo su ejercicio se ha tornado casi mecánico: se confiesa algún pecado, se obtiene el perdón, se recita alguna oración y todo termina así, en la nada o algo más. Es necesario devolver a la confesión una sustancia que sea verdaderamente sacramental, un recorrido de arrepentimiento y un programa de vida, una confrontación constante con el propio confesor, en síntesis: una dirección espiritual".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo Gaudencio,

Me ha gustado mucho su referencia a las palabras del Cardenal Martini. Es verdad que la prensa española sólo se refiere a él cuando emite opiniones
-supuestamente- alejadas de la tradición de la Iglesia.

Sus palabras sobre el Sacramento de la Penitencia me han ayudado mucho. Por eso quería agradecerte su publicación.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Vi algunas informaciones acerca del llamado Año Sacerdotal y la importancia de las vocaciones en momentos donde se vive una crisis en ese ámbito (al menos, numéricamente hablando).

Cabe preguntarse el por qué de lo anterior y si no será necesario que hayan cambios conforme a los tiempos actuales (aunque sé que en algún momento intercambiamos opiniones al respecto).

Siempre me he preguntado, desde mi mirada externa, si la confesión implica arrepentimiento...ergo, si no estoy arrepentido de lo que hice, no veo razón para confesarme. Va muy relacionado con la mecanización de la que habla el Cardenal Martini.

Saludos afectuosos, de corazón.