martes, 22 de septiembre de 2009

GRAN TORINO: GRAN HISTORIA

Nuestros lectores ya saben que en este blog no somos especialistas en hacer grandes críticas de cine. Eso se lo dejamos a los que de verdad saben. Sin embargo, cuando vemos una película que nos parece interesante, la recomendamos con mucho gusto. Es el caso de Gran Torino: una notable narración sobre un anciano que ha perdido a su esposa y ve cómo su barrio se llena de inmigrantes asiáticos mientras cuida de su coche Ford Gran Torino. Al margen de las cuestiones puramente técnicas y cinematográficas se trata de una gran historia contada de forma inteligente y sencilla. Un casi octogenario Clint Eastwood dirige e interpreta su película más taquillera en los EEUU que habla de la redención, el sacrificio, el perdón, la confesión, la amistad, el respeto a la diversidad racial o la integridad moral. Todo ello impregnado de un interesante barniz católico que llama la atención dentro de la trayectoria y evolución de las películas de Eastwood marcadas hasta ahora por una cierta visión oscura del hombre. Durante todo el filme se subraya con optimismo el importante papel que juega la religión en la sociedad y en la familia. El tono es amable, divertido, dramático, claro y narrado desde el punto de vista de un jubilado cascarrabias, algo racista, bebedor y sumamente entrañable que nos regala un mensaje final esperanzador y redentor de la vida. Podría parecer el legado cinematográfico de este mítico actor y director californiano. Altamente recomendable.