viernes, 4 de septiembre de 2009

EL ACRÓBATA QUE DIVIERTE A DIOS

Grzegorz Roś es un polaco de 29 años que trabaja como acróbata en Las Vegas. Se trata de uno de los 85 artistas que participan en el impresionante espectáculo “Le Rêve” (el sueño) que dirige el genial Franco Dragone. Es una pieza excepcional y única que sólo se puede ver en la capital mundial del entretenimiento. En torno a una piscina se combinan varias disciplinas de deporte y arte con una escenografía de nivel técnico muy elevado. Para que se hagan una idea algo muy parecido al más popular Circo del Sol. Sus compañeros son acróbatas de fama mundial, medallistas de competiciones internacionales, gimnastas, actores, bailarines y músicos. A pesar de que en Las Vegas convive mucha gente de diversas culturas, religiones y convicciones, donde uno fácilmente podría olvidar las ideas y valores que sustentan su vida, a Grzegorz su estancia allí le ha servido para conocer mejor a Dios: "A primera vista, podría parecer que en esta “ciudad del ocio”, puesta en el medio del desierto, es el sitio menos adecuado para tratar a Dios y encontrar la paz del alma. Y sin embargo, no. Aquí he aprendido a profundizar mi amistad con Él en la vida cotidiana –que en mi caso suele transcurrir en un trapecio o volando por los aires–, junto a colegas de ideas tan variadas, etcétera". Pero lo que más me ha gustado de la entrevista que he leído en la red es su forma de explicar y plantear la curiosa profesión que tiene: "Hacer bien las piruetas, llevar el ritmo, combinar tu acrobacia con las de los demás, y hacerlo todos los días... no es fácil. A veces hay que aguantar hasta el dolor físico. Pero pienso que con mi trabajo estoy sirviendo a la gente, haciéndola descansar, y divirtiendo a Dios. Por eso procuro salir al escenario y dar todo lo que llevo dentro".