lunes, 1 de diciembre de 2008

JOAN BAUTISTA HUMET



Hubo un tiempo en este país en el que las canciones, además de ser originales, debían tener letras que contaran cosas veraces. Que hablaran de auténticas historias y que estuvieran hechas con las mejores palabras que reserva el diccionario. Que al escucharlas te sintieras identificado, querido y comprendido desde tu propia soledad. Un tiempo en el que se medía el éxito y la rentabilidad de una canción por las emociones y la magia que se transmitía y esparcía desde, y por, el escenario. En el que el marketing, lo pegadizo, las discográficas, radiofórmulas o la canción del verano eran tan sólo una mala noche en una mala posada. Tiempos que, desgraciadamente, nada tienen que ver con los que nos ha tocado vivir ahora. Reflexiones que me vienen a la cabeza tras enterarme de una triste noticia. Hace unas horas ha fallecido de un cáncer de estómago a los 58 años Joan Bautista Humet: ese extraño cantautor catalán, que tan inteligentemente cantaba y contaba en español y catalán, y que tras componer sus mejores canciones decidió bajar a comprar tabaco y no volver a desenfundar su guitarra hasta mucho tiempo después. Un hombre del que sé más bien poco. Al que apenas he visto o he escuchado hablar pero que sin duda ha escrito alguna de las canciones que mejor han puesto banda sonora a mi vida. Una de ellas es ésta "Que no soy yo". Tiene una letra maravillosa, fresca, libre y auténtica que he cantado siempre con mis mejores amigos y amores. En la presentación personal que hay colgada en su web aparecen pinceladas de su peculiar y sentida forma de ver la vida: "Creo que me subí, como tantas otras personas, a un escenario para vencer mi propia timidez. Yo era idealista, apasionado y sufriente por naturaleza. Hubo un trabajo que marcó la iniciación de un nuevo Joan, más preocupado por temas realcionados con la trascendencia y religiosidad del ser humano. Fue el que yo considero el trabajo más conseguido, más elaborado, el mejor disco que he compuesto en mi vida, llamado Fins que el silenci ve (Hasta que llega el silencio), es un disco de culto para un tipo de gente que me interesa mucho: personas que se buscan a sí mismos, que saben que hay algo trascendente en el ser humano que va más allá de lo evidente". Ése y no otro era Joan Bautista Humet. Un tipo sensible, tocado por el genio de la música, que con algunas de sus mejores canciones y letras (Clara, Hay que vivir, Layetana abajo, No cantes, Cosas de allá...) nos enseñó a muchos a captar la luz más nostálgica, alegre y esperanzadora que tiene la vida. Afortunadamente cuando los artistas mueren siempre nos dejan el consuelo de su obra. Háganme un favor: no dejen que las sepulte el olvido. Escúchenlas.

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