domingo, 27 de julio de 2008

RITUALES VERANIEGOS

Asisto estos días, como corresponde, al espectáculo dantesco y masivo que pueden contemplar cualquiera de ustedes en nuestras playas y piscinas. Los españoles también practicamos el ritual de embadurnarnos en cremas y potingues para, exhonerados de todo complejo que se precie, lucir el palmito y participar de la ceremonia más típicamente veraniega: la exposición impúdica, colectiva y desparramada sobre la arena para rendir pleitesía al astro rey. Tomar el sol se convierte en una obligación para exhibir el cuerpo que con mucho esfuerzo y privación hemos ido confeccionando durante todo el curso. Es el principal cometido laboral de las vacaciones. Pero por cada cuerpo danone que a uno se le mete en el ojo, como describía la genial viñeta de Mafalda, caen otros doscientos ciertamente decadentes. La estadística en este caso no juega a favor de la estética. Lo cierto es que no siempre fue así. Todavía recuerdo el cabreo que se cogía mi abuela cuando le decías que estaba muy morena porque le había dado mucho el sol tras sus tranquilas tardes de paseo en el jardín. La piel bronceada no era síntoma de glamour sino de trabajos del campo y falta de higiene. No hace mucho la pureza y la distinción se simbolizaban con el pálido de la piel en las señoritas más refinadas de la villa y corte. De igual modo estar gruesa o rellenita era sinónimo de salud frente a la delgadez que lo era, cuando menos, de mujer enfermiza y aburrida. Todo eso ahora ha cambiado. Pero si usted está gorda y pálida, no se preocupe ni se deprima, señora mía. Quién sabe si dentro de poco se inventan una canción del verano, nos cambian los cánones y se empieza a estilar un nuevo look más acorde a sus alegres y desbordantes carnestolendas. Lo importante es llegar de nuevo al trabajo con la piel tostada y decir la consabida respuesta de "cortas" al "qué tal las vacaciones". Y no crean que uno se puede conformar con el clásico modelo "Agroman" porque para eso están los solariums de todo a cien. Que ustedes lo descansen y se tuesten con entusiasmo.

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