miércoles, 13 de mayo de 2009

LA MEJOR APORTACIÓN DEL PAPA

Ciertamente se espera mucho de la visita de Benedicto XVI a Tierra Santa. En un territorio tan convulso por las tensiones político-militares entre Palestinos e Israelíes el Papa puede hacer mucho por la Paz. Pero, tal y como aclaró a los periodistas en el avión antes de la peregrinación, su aportación poco tiene que ver con la de un político, estratega o solucionador de conflictos internacionales al uso. Hay un algo que lo distingue del resto de las muchas visitas de renombre que llegan habitualmente a esta conflictiva zona con promesas de PAZ. Los católicos pueden aportar un algo más para avanzar hacia esa civilización del amor: "Nosotros no somos un poder político, sino una fuerza espiritual y esta fuerza espiritual es una realidad que puede contribuir al progreso del proceso de paz. Veo tres niveles. El primero: como creyentes, estamos convencidos de que la oración es una verdadera fuerza, abre el mundo a Dios. Estamos convencidos de que Dios escucha y de que puede actuar en la historia. Pienso que si millones de personas, de creyentes, rezan, es realmente una fuerza que influye y puede contribuir a que la paz vaya adelante. El segundo nivel: intentamos ayudar en la formación de las conciencias. La conciencia es la capacidad del hombre de percibir la verdad, pero esta capacidad está a menudo obstaculizada por intereses particulares. Y liberar de estos intereses, abrir más a la verdad, a los verdaderos valores, es una gran tarea: toca a la Iglesia ayudar a conocer los verdaderos criterios, los verdaderos valores, y liberarnos de intereses particulares. De este modo -tercer nivel- hablamos también -¡es así!- a la razón: precisamente porque no somos parte política, podemos quizá más fácilmente, también a la luz de la fe, ver los verdaderos criterios, ayudar a entender lo que contribuye a la paz y hablar a la razón, apoyar las posturas que son realmente razonables. Y esto lo hemos hecho ya y queremos hacerlo ahora y en el futuro". Cuestiones todas reflejadas en el famoso papelito que depositó ayer en el muro de las lamentaciones y que tanto intrigaba a los periodistas. No es una aportación más. Es una aportación distinta, eficaz y valiosa para conseguir la paz.