miércoles, 1 de julio de 2009

LO QUE DE VERDAD PASA EN HONDURAS

Comenzaré diciendo que tengo familia y muy buenos amigos en el querido país centroamericano. Algunos de ellos, ante la sesgada información que está surgiendo estos días en la opinión pública internacional, me han pedido que dedique unas breves líneas a explicar lo que realmente está pasando. Lo hago encantado, sin ánimo de sembrar ninguna polémica, pero muy consciente de que, una vez más, la verdad es ahora políticamente incorrecta. Resulta que en Honduras, al igual que ocurre en EEUU, tienen la buena costumbre de limitar el mandato presidencial a unos años. Cuatro en concreto. Vamos, que un presidente de gobierno sólo puede estar en el poder ese periodo de tiempo y no más. De hecho la constitución prohíbe expresamente reformar ese artículo por cualquier procedimiento. Al actual primer ministro Manuel Zelaya, elegido democráticamente hace tres años, esta sana y democrática costumbre no le gustaba mucho y decidió, con métodos poco democráticos, cambiarla para poder seguir gobernando en el futuro. A tal efecto convocó un referéndum ilegal. Todas las instituciones democráticas habían advertido de que ese procedimiento estaba al margen de la legalidad. Cuando digo todas, digo todas: el Congreso, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, la Procuraduría General de la República o el fiscal general del Estado e incluso el Partido Liberal, al que pertenece el propio Mel Zelaya. A pesar de todas estas trabas y negativas el presidente se encabezonó en llevar a cabo la consulta, si hiciera falta, hasta con ayuda de milicianos reclutados en las peores dictaduras circundantes. Desde todas esas altas instancias del estado hondureño se decreta entonces la destitución y detención de Zelaya. El ejército se adelanta y, amparándose en la constitución, decide sacar del país al tipo que estaba incumpliendo muchos de los imperativos de la Carta Magna. Así es como los militares en tan sólo seis horas cumplen una orden de la Justicia, avalada por el Parlamento y por el resto de instituciones vigentes del país. Puede que las formas no fueran las más adecuadas, es cierto, pero la presencia y pretensiones de Zelaya y su proyecto sólo podían provocar más tensiones en la calle y un conflicto de mayor dimensión para todo el país. No se trata por tanto de un golpe militar, sino de una medida drástica tomada por las instituciones legítimas. El ejército hondureño, amparado por el artículo 375 de la Constitución, ha actuado para proteger la Constitución frente al golpista Zelaya. Las instituciones de Honduras han tenido un comportamiento democrático ante una situación antidemocrática: cumpliendo las órdenes legítimas, el Ejército destituye a Zelaya, y siguiendo lo previsto en la Constitución, hace posible que se restituya el poder en la figura de Roberto Micheletti, presidente del Congreso, que además cuenta con el apoyo unánime de la cámara. Otra cuestión que parece que muchos han obviado a la hora de contar lo que pasa es la valiente y pacífica respuesta de la sociedad civil hondureña apoyando masivamente a Micheletti frente a Zelaya (veáse la foto). Ejemplar. Lo que subyace en el fondo de este asunto, aunque le cueste reconocerlo a la mayoría de los gobiernos occidentales, es la voracidaz expansionista de determinadas dictaduras latinoamericanas para sumar adeptos a su causa. No hay que olvidar que a Zelaya lo apoyan personajes como el ecuatoriano Correa, el sandinista Ortega, el indigenista Morales, Chávez el Bolivariano o el Castrismo de Castro. ¿Sospechoso, no? Pues a pesar de todo esto la OEA, la ONU, los Estados Unidos, España y la Unión Europea han apoyado y apoyan a Zelaya. No me extraña que mis amigos hondureños estén muy enfadados y preocupados. Se están escribiendo y diciendo grandes mentiras. Dios quiera que todo salga bien. Rezo por ello. (Más y mejor información en este artículo en inglés de Marc Lacey en el New York Times).

5 comentarios:

Dorisa dijo...

GRACIAS MIL POR RELATAR LA VERDAD DE KI QUE SUCEDE EN NUESTRA HONDURAS, NECESITAMOS QUE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL CONOZCA LA VERDAD. TODOS REZAMOS POR HONDURAS.
GRACIAS DE NUEVO.

WALL STREET JOURNAL dijo...

INTERESANTE ARTÍCULO HOY CON CRÍTICA A OBAMA INCLUÍDA EN EL wall street journal SOBRE HONDURAS QUE OS RECOMIENDO. GRACIAS BROTHER POR LA EXPLICACIÓN. CONTUNDENTE!!!!
http://online.wsj.com/article/SB124640649700876791.html

Anónimo dijo...

Desde Venezuela..aunque ciertamente pareciera una medida drástica la tomada por el ejercito hondureño, no puedo mas que aplaudirlo, noostros los Venezolanos sabemos muy bien como podia terminar todo esto de haberlo dejado seguir en su afan reeleccionista. Dios los acompañe y salga todo bien, será un gran ejemplo para Latinoamercia...Tengamos fe en que los organismos internacionales y otros gobiernos del mundo entiendan con claridad lo que alli paso. Animo hermanos hondureños!!

ar mo dijo...

Muy didáctico tu escrito, te lo agradecemos infinitamente porque desde la distancia podría uno no entender lo que estaba ocurriendo, aun cuando estabamos claros que allí tenía las manos metidas el DESCARRIADO de venezuela y que seguro desde aquí se estaba ingeniando las trampas, pues la franquicia que vende chavez las lleva de regalo como una ñapa para acabar con la democracia de los demás paises tal cual esta acabando con la nuestra.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Me vas a disculpar, Gaudencio...pero voy a discrepar fuertemente de ti en estas líneas.

No estoy aquí para defender al Presidente (no Primer Ministro) Zelaya, pero sí para exponer los principios del Estado de Derecho. Principios que, por cierto, las autoridades "de facto" existentes en Honduras han vulnerado.

No se explica, por ejemplo, que una vez que los militares sacaron a Zelaya del país (en contra de su voluntad), decreten una orden de captura internacional en su contra (no validada por la Interpol, ciertamente).

Pero lo más grave es que, ante las actuaciones poco claras de Zelaya en cuanto al citado referéndum, otros poderes del Estado se hayan saltado el orden institucional y, sin juicio previo, expulsen al mandatario elegido democráticamente y que debe de ser sacado de la misma forma si es necesario.

En la Democracia, importan tanto el fondo como la forma...porque, en el afán de justificar, se pueden llegar a cometer tropelías. ¿Tildar a Zelaya de golpista? Hazme el favor.

Y finalmente, llega a dar asco la actitud rastrera de la Iglesia Católica hondureña, acomodada con los poderosos en vez de estar con el pueblo que sufre la represión y la falta de libertades; triste herencia de los años más oscuros de Latinoamérica.

Saludos afectuosos, de corazón.