martes, 12 de febrero de 2008

CARLOS PALACIOS, EN CARNE VIVA

"Decía Borges que siempre se mueren los demás, pero esa certeza estadística se trocó para mí hace unos días en pura duda filosófica. Será que a uno, sabedor del inconveniente de haber nacido, todavía le sobresaltan ciertas muertes, porque en ellas sentimos la mordedura empozoñada y alevosa del destino y uno también se muere un poco en ellas. Tal sería el caso. Dicen que ha muerto Carlos Palacios inopinada y precipitadamente, y yo con él, aunque viva para contarlo. Eso justamente quiero, después de hacer balance provisional con mi memoria. A Carlos y a mí nos unieron nuestras diferencias y Javier Visiers, común y paciente amigo que supo refrenar nuestros únicos y ardorosos parecidos: genio vivo y candoroso orgullo. Carlos era –es- conservador y yo no. A primera vista, irreductibles antagonistas ambos de palabra y obra. Pero no tal. Palacios, monumental, honrado y radiofónico, me hizo posible a mí a pesar de mí mismo y, lo que es más importante, consintió y dirigió una renovada Barataria oral llamada COPE Alcalá. Eran otros tiempos, ya lo sé, pero no menos turbulentos y comprometedores que éstos. Carlos, por ejemplo, estoico e invulnerable, aguantó los embates del actual alcalde de Alcalá contra mi persona y nunca jamás se consintió redimirme o apagar mi voz en su emisora. Carlos –también Visiers- convirtieron la Radio de Alcalá en lo que ya no era: eco liberado y reescrito en el aire. Ya digo, las diferencias nos unieron. Y ahora evoco los periplos por los pueblos de Guadalajara a pie de micro, su nobleza y bonhomía activas, la generosidad incorpórea que desparramaba a raudales, las partidas de mus que siempre perdía contra mí o las risas estridentes que bombeaba su poderosa caja torácica a micrófono abierto. Pienso en él y, de pronto, sé que la vida existió y existe. Él, Carlos Palacios, vive en mí y en otras gente más allá de la muerte, porque, en definitiva, la muerte también se puede vivir. Tal es el caso. Fallaron las estadísticas, querido maestro Borges". PEDRO ATIENZA

2 comentarios:

De cuenca dijo...

Como siempre, chapeau, maestro!

Anónimo dijo...

Qué honor que alguien escriba esto de ti cuando te hayas ido... yo también quiero.