miércoles, 27 de febrero de 2008

J U N O

A pesar de lo que hayan dicho muchos críticos del celuloide no creo que "Juno" sea una película deliberadamente provida. Lo que sí pone de manifiesto es que la gente que defiende la vida en situaciones críticas es políticamente incorrecta para los tiempos que corren. Y eso le debió parecer un buen gancho a la ingeniosa, pero -ojo- también excéntrica y peculiar, guionista revelación del momento en Hollywood, Diablo Cody. Llama la atención que lo que debería ser normal y de sentido común sirva de inspiración y pose para hacer guiones provocadores y subversivos. Sin duda la peripecia de una joven de 16 años que decide seguir adelante con su embarazo y luchar contra la cultura abortista hará pensar a mucha gente y eso siempre es positivo. Pero de ahí a convertirla en punta de lanza de un cambio de mentalidad social en este tema, desgraciadamente hay un abismo. El otro día tuve la oportunidad de ver JUNO en el cine y ciertamente me gustó. Nunca he sido un experto analista cinematográfico pero me pareció que tenía un guión ágil, unos actores buenos (magistral Ellen Page), excelente BSO y, por supuesto, una buena historia de fondo. Cuando se encienden las luces de la sala te quedas con una reconfortante sensación en el cuerpo. Y eso que la historia no es el arquetipo de Walt Disney: alternativa, palabrotas, personajes freakys, sobradas... Y quizás ahí radique buena parte de su éxito. No es ñoña y sus protagonistas, por lo general, son bastante creíbles. Si uno analiza todas y cada una de las historias humanas que se cuentan llega a la conclusión de que son realmente desastrosas: adolescente embarazada, matrimonio superficial encaprichados con ser padres, compañeros de instituto frívolos y con un concepto de la amistad extraño, peculiares progenitores con matrimonios rotos a sus espaldas... y sin embargo todos tienen muy claro lo que está bien y lo que está mal. A pesar de sus miserias y contradicciones, incluso dentro de ellas, quieren hacer las cosas bien y saben que merece la pena luchar por ello. Que no es indiferente apostar por unas cosas o por otras. Un mensaje esperanzador que reconforta al espectador y nos reconcilia con todo lo bueno que se puede llegar a hacer en esta vida. Retrata muy bien al héroe moderno que navega aturdido por las aguas del relativismo. Si todavía no la ha visto, pásese por taquilla o espere al DVD. Merece la pena.

3 comentarios:

Luis Álvarez dijo...

A mi también me gustó mucho.

Anónimo dijo...

Anda, una película que ya no iremos a ver

Marisa dijo...

Pues yo sí pienso ir a verla. Tiene buena pinta.