lunes, 25 de agosto de 2008

ILUSIONES CIRCENSES

Clara es italiana y tiene 43 años. Trabaja, junto a su marido y sus tres niños, en un circo ambulante que recorre, pueblo a pueblo, este verano España. Es equilibrista y pertenece a una importante saga familiar de acróbatas, domadores y jefes de pista que ha cosechado multitud de aplausos y reconocimientos por toda Europa. El circo es su casa. Allí ha crecido, se ha formado, enamorado y ha educado a sus dos hijos. Por su trabajo, Clara sabe lo importante que es la ilusión. Coincidimos con ella en la habitación del hospital donde estamos "veraneando" este mes de agosto. Es rubia, tiene unos preciosos ojos claros y un marcado acento italiano que da un toque exótico e internacional a nuestra tediosa estancia hospitalaria. Desde que ha ingresado no para de llorar. La oímos tras la cortinilla impúdica que divide la enfermedad en la seguridad social española. Nos cuenta que ha sufrido un aborto natural y que le van a realizar un legrado. Habla sin parar por teléfono con su marido y con unos hijos que no dejan de preguntar a dónde se ha marchado su madre. Nadie le acompaña porque la función de un circo nunca debe parar y además le han dicho que la intervención no va a llevar mucho tiempo. Tras el paso por el quirófano, el despertar de la anestesia, las molestias y los dolores emocionales llega el momento en el que médico debe determinar el alta. El ginecólogo de guardia, que no ha dicho ni buenos días al entrar en la habitación, tras leer el historial médico le espeta: "¿No es un poco mayor para ir a buscar familia con 43 años, eh?". Clara le mira entre temerosa y extrañada y le responde: "No lo estábamos buscando... pero ha venido y... lo habíamos aceptado". El galeno, muy indignado, firma el papel y se marcha. Clara vuelve a llorar. Nos mira y confiesa con los hombros encogidos: "Nos habíamos ilusionado". Algunos médicos deberían cometer menos tropelías en el quirófano e ir más al circo. Nosotros sí compartimos su illusione.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Se me pone la piel de gallina al leerlo,

Por cierto como va tu esposa?

La mía hay anda...

Un abrazo del que se olfatea el reloj de pulsera