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lunes, 11 de enero de 2010

GUSTAVO BUENO: "HAY MÁS CORRUPCIÓN EN LA LEY DEL ABORTO QUE EN EL CASO GÜRTEL"

Gustavo Bueno acaba de publicar en Temas de Hoy un nuevo libro titulado: "El fundamentalismo democrático" para tratar de explicar una de las máximas del "pensamiento único dominante" según la cual "la democracia es casi la única forma de Estado verdaderamente humana que da la libertad, la igualdad, la fraternidad...". A sus 85 años, el que durante casi cuatro décadas fuera profesor de Filosofía en la Universidad de Oviedo, saca a la luz más de 400 páginas en las que somete la democracia española a un riguroso examen conceptual asegurando, desde luego, que no es la panacea. "La prueba es que cuando alguien quiere encarecer algo, revalorizarlo, dice «música democrática», «solidaridad democrática»... yo que sé, todo es democrático. Hay un ejemplo muy conocido, que ya es el colmo. Cuando el PSOE ganó las elecciones de 2008, Zerolo dijo que le producía «orgasmos democráticos». Ahí está dicho todo como una especie de éxtasis". Lo entrevista Pablo Álvarez en La Nueva España. Tal y como ya contamos en este mismo blog el excéntrico pensador riojano está muy preocupado con la aprobación de la nueva ley del aborto y por ello le ha dedicado un capítulo entero en esta nueva obra. Sus palabras, una vez más, no tienen desperdicio: "Personalmente, yo veo más corrupción en la ley del aborto, que no es corrupción delictiva y que nadie lleva a los tribunales, que en el «caso Gürtel» o en cualquier otro asunto. Porque afecta mucho más a todo lo que puede considerarse justicia y sobre todo comprensión racional de la situación. En el libro dedico un capítulo a la ley del aborto. Intento demostrar que la ley de plazos del aborto es completamente inadmisible desde el punto de vista biológico, no tiene nada que ver con la religión ni nada de eso. A mi juicio, introducir plazos en el proceso de la ontogénesis es completamente artificioso, externo y no se justifica de ninguna manera. Por la misma razón por la que se dice que a las 14 semanas se puede abortar puede decirse a las 30 semanas e incluso a los tres años del infante. Hay una corrupción en la fundamentación de la ley del aborto, y esa argumentación no vale para nada. Los que han llevado adelante la ley, la Bibiana y compañía, se creen que están poniendo una pica en Flandes. Eso es lo peor. Están completamente desorientados, pero tienen un aparato democrático y ayudados por una mayoría en las Cortes, logradas muchas veces con coaliciones, aprueban una ley que a mi juicio es un monstruo, y queda democráticamente aprobada. ¡Otra vez la democracia! Es una ley democrática: pues vaya cosa que me dice usted".

lunes, 8 de junio de 2009

LAS TRECE SEMANAS DE JUAN

Interesante "Carta al director" que una lectora del blog ha encontrado en las páginas del diario castellano El Norte de Castilla. Su destinataria no es otra que la mini ministra de desigualdad, Bibiana Aído. Palabras cargadas de ternura que nacen de una experiencia familiar vivida con mucha naturalidad, sentido común y respeto por la dignidad humana y la vida. Lleva la firma de Cristina Mata Román de Burgos y dice así: "Nunca pensé que mi hermano Juan pudiera no ser humano. Cuando nació, mucho antes de lo previsto, todos estábamos allí. Mi madre lo tenía en sus manos y casi las podía cerrar con él dentro. Apenas medía unos centímetros, pero estaba completamente formado, sólo le faltaba crecer. Podíamos ver hasta los nudillos de sus diminutas manos, las cejas, sus pequeños brazos que agitaba con fuerza en ese pulso que le echó a la vida y que no pudo ganar. Fueron minutos que a mis nueve años me parecieron horas, y en los que mi padre nos iba explicando que Juan estaba luchando por vivir, pero que fuera de mi madre aún era demasiado pequeño para poder hacerlo solo, igual que un niño de tres años es demasiado pequeño para vivir sin sus padres. Mi padre es médico y sabía muy bien que un feto de trece semanas no puede sobrevivir fuera de su madre. Ese era mi hermano Juan aquel 31 de marzo. Hubiéramos hecho cualquier cosa para salvarlo. A mi madre, en esos momentos, con su hijo muerto entre las manos le hubiera dolido menos tener que morir ella. Han pasado muchos años y no creo que lo olvide nunca. Hoy revivo aquellos momentos con especial pena, cuando hay quien pone en cuestión si mi hermano era o no humano".