miércoles, 29 de diciembre de 2010

LULA DA SILVA: "EL QUE NO CREE EN DIOS, DEBE CREER"

El Presidente de Brasil, Lula da Silva, no ha podido evitar las lágrimas al pronunciar su último discurso como gobernante de este país durante una visita oficial al estado de Pernambuco, donde nació hace 65 años. Al hablar ante una multitud concentrada en la parte antigua de la ciudad, Lula se emocionaba al recordar su trayectoria vital desde que fuera un niño pobre en la localidad rural de Caetés, siendo el pequeño de una humilde familia de ocho hermanos, hasta que alcanzó el más alto cargo de presidente de la República Brasileña. Una emoción que se pudo palpar también al escuchar el homenaje que le brindó un poeta local que expresaba la gratitud de Pernambuco "al presidente más amado de la tierra brasileña". Entre sollozos dijo estar sobre todo muy agradecido a Dios: "Yo soy agradecido a Dios. De no haber sido por el dedo de Dios, no sería normal que un pobre de Caetés, que huyó del hambre, se convirtiera en Presidente. El que no cree en Dios, debe creer". Para quitar emoción al acto, en el que Lula, que es católico declarado, pero que recibe los votos de las iglesias evangélicas, lloró varias veces, les explicó: "Ahora podría hacerme pastor evangélico y volver aquí a predicaros". Lula que el sábado próximo pasará el fajín presidencial a su sucesora, Dilma Rousseff, al despedirse de su tierra natal, que ha visitado 40 veces durante su mandato, dijo a los trabajadores que ellos "con su lucha pueden cambiar la historia de este país". Al afirmar que Brasil en 2016 será ya la quinta potencia del mundo, les ha recordado que ha sido el gobierno de un "tornero mecánico socialista y sin diploma de nivel superior" quien ha llevado a cabo "la mayor operación de capitalización de la historia del capitalismo mundial". En la actualidad Luiz Inacio Lula da Silva es aclamado por sus conciudadanos que le brindan un 87% de popularidad y goza de una enorme admiración internacional. En ocho años al frente de la octava economía mundial, el ex sindicalista de izquierdas ha disipado el terror que le tenían los ricos y ha dejado una herencia de elevado crecimiento económico y una población satisfecha con los beneficios conquistados: "Si un día alguien me pregunta, 'Oye, Lula, ¿Por qué tu gobierno tuvo éxito?' Yo le diré: porque hicimos lo obvio'. Lo obvio es la única cosa que un gobernante tiene que hacer; inventar es para científicos".