lunes, 19 de octubre de 2009

OBISPO JUBILADO Y MISIONERO

Con motivo de la celebración el pasado domingo del día del DOMUND hemos conocido una peculiar historia protagonizada por un obispo español: monseñor José Gea Escolano. Cuando hace cuatro años el Papa Benedicto XVI aceptó su renuncia como titular de la diócesis de Mondoñedo Ferrol, a sus 76 años, decidió irse de misiones. Tras dieciocho años de servicio en la diócesis gallega, otros cinco como auxiliar en Valencia y once en Ibiza, Don José se marchó como misionero a una parroquia de la diócesis peruana de Carabayllo. En esta entrevista, reseñada por la agencia Europa Press, asegura sentirse feliz en Perú y tiene previsto permanecer allí "hasta que Dios quiera". Asegura que en el país iberoamericano "hay una gran escasez de sacerdotes por lo que es urgente una mayor presencia de presbíteros y misioneros". Además de impartir cursillos y catequesis a sacerdotes y religiosos su tarea principal en la parroquia consiste en administrar el Sacramento de la Penitencia al que dedica "entre cinco y seis horas cada domingo, aunque algunas jornadas he estado hasta diez horas". El misionero valenciano aprovecha para expresar su preocupación porque en Perú las familias "en general están muy desestructuradas, con matrimonios que se rompen constantemente y, por tanto, con hijos que crecen sin una presencia estable y continuada de sus padres". En la Diócesis de Carabayllo, monseñor Gea colabora en la parroquia de Santa María de la Providencia, dirigida desde hace dieciséis años por dos misioneros valencianos a los que conoce bien: César Buendía, que fue monaguillo del prelado cuando era párroco de la localidad valenciana de Moncada, y Vicente Folgado, quien colaboró con él en su etapa como titular de la diócesis de Ibiza. Por todo ello, el prelado misionero ha animado a que la campaña del Domingo Mundial de la Propagación de la Fe "sirva también para sensibilizar sobre la grave necesidad de sacerdotes en países como Perú".