martes, 29 de marzo de 2011

MONTSE LEZÁUN Y PILAR RODRÍGUEZ: DOS MADRES QUE HAN PERDONADO



Después de ver la película “Encontrarás Dragones” (de la que prometo dar mi sincera opinión en un próximo post) tuve la oportunidad el sábado de comentar en una interesante tertulia lo difícil y sugerente que es el concepto del perdón cristiano. Difícil de llevar a cabo y de aplicar en la vida pero sugerente por su poder provocador, liberador y redentor.
Precisamente al hilo de estas reflexiones me he encontrado en la red con dos testimonios impresionantes que hablan de perdonar. Dos mujeres. Dos madres. Montse y Pilar. Dos magníficos ejemplos de cómo es y cómo se vive en el Perdón Cristiano
Montse Lezáun es la madre de Diego Salvá, Guardia Civil asesinado por ETA en Palma de Mallorca con una bomba lapa. Después del ejemplo de amor que le inculcaron sus padres, y gracias a su Fe, ella ha elegido perdonar: “Un buen método para mejorar las secuelas del alma es ejercitarse en el perdón. No se puede vivir con odio. Vivir con odio es vivir en una cárcel de la que es necesario salir cuanto antes. La cárcel es para los asesinos. Yo no la quiero ni para mi ni para los míos. Yo un día decidí perdonar y me hizo mucho, mucho bien. Por otra parte pienso que es propio de una madre transmitir vida. No el odio, el rencor, la venganza... Eso sólo genera tristeza y muerte. Yo me niego a transmitir esto. Ya hemos comprobado en nuestras vidas las consecuencias que acarrea el odio”.
Pilar Rodríguez siempre recordará la noche del 21 de enero de 1992, en la que su hija, Marta Obregón, joven y guapa estudiante de periodismo, fue asesinada por un delincuente cuando regresaba a su casa en Burgos. Aquel hombre intentó violarla y ella se opuso por todos los medios. En represalia, su asesino le asestó catorce puñaladas. El video testimonio de su madre conmueve por muchos motivos: “La cara de paz que tenía en el tanatorio me hizo pensar que mi hija había perdonado de verdad al que la estaba matando. Durante el primer año he rezado todos los días un “acordaos” por el asesino de mi hija para que se convirtiera”.
Estos dos testimonios están sacados de la página web del Opus Dei.