sábado, 5 de diciembre de 2009

LA MARIQUITA DE HANNAH TAYLOR

Hoy les quiero contar la increíble historia de una niña llamada Hannah Taylor. Se trata de una joven de Winnipeg, Canadá, que, cuando sólo tenía cinco años, se quedó muy impresionada al ver un día lluvioso a un señor mayor comiendo restos de comida en un basurero de esta ciudad canadiense. Ese encuentro marcó definitivamente a esta pequeña que, como veremos, tiene un fuerte carácter y una importante personalidad. Al día siguiente, Hannah preguntó a su maestra de primer grado si ella podía hablar a sus compañeros sobre la difícil vida de los indigentes. Sus compañeros quedaron tan impactados por su relato que, entre todos, recolectaron fondos para hacer un nuevo refugio de indigentes en la comunidad. Lo consiguieron a través de la venta de arte, platillos horneados y donación de ropa. Tras el éxito de esta primera iniciativa, cuando Hannah cumplió ocho años decidió crear la The Ladybug Foundation (Ladybug significa mariquita) porque las mariquitas son símbolo de buena suerte y ella quería esta buena suerte para sus amigos indigentes. La fundación trata de dignificar a las personas sin hogar, a recaudar fondos para donarlos a los albergues, a los comedores y, también, a inspirar a otros chicos a través de un proyecto educativo en escuelas. Hannah tiene en la actualidad trece años y ya ha conseguido más de 2 millones de dólares para apoyar a las personas que no tienen hogar. Lógicamente nada de esto hubiera sido posible sin la ayuda y el apoyo de sus padres. Unos progenitores capaces de entender la inquietud de su hija y de canalizarla adecuadamente. En el caso de Hannah, sus padres, Bruce y Colleen, han sido fundamentales. Para entenderlo bien sólo es necesario dedicar unos minutos a ver este video.