viernes, 22 de abril de 2011

BENEDICTO XVI EN TV: "LA GUITARRA CON LAS CUERDAS ROTAS"

Benedicto XVI ha respondido este Viernes Santo a siete preguntas formuladas por diversos ciudadanos del mundo en un programa de la televisión pública italiana RAI, de similar formato al hispánico «Tengo una pregunta para usted». Un hecho sin precedentes en la historia del Papado y en el de la televisión. Se trata del programa del primer canal de la RAI llamado «A Sua immagine. Speciale Venerdi Santo» (A su imagen. Especial Viernes Santo). Las respuestas del Pontífice (consultar todas aquí) se grabaron hace unos días en su Biblioteca Privada. Imagínense por un momento algo similar aquí en España en la televisión pública española (mismo formato, planteamiento, horario, contertulios, relevancia, creatividad, naturalidad, presentadores/as, nivel cultural y humano...). Impensable. De todas las interesantes preguntas y respuestas (ver aquí resumen en vídeo) que se han formulado me quedo con una por su impacto y belleza. Ha sido la de una madre italiana, María Teresa, que desde hace dos años tiene un hijo mayor en estado vegetativo y le ha interrogado al Pontífice donde está en estos momentos el alma de su hijo con el que no se puede comunicar. La pregunta ha sido formulada por la propia madre, a través de un vídeo, sentada junto a su hijo en estado vegetativo. Benedicto XVI le ha respondido con una gran ternura, franqueza y esperanza y con una bonita figura literaria como es la de la guitarra con las cuerdas rotas: "Ciertamente el alma está todavía presente en el cuerpo. La situación es algo así como la de una guitarra que tiene las cuerdas rotas y que no se puede tocar. Así también el instrumento del cuerpo es frágil, vulnerable, y el alma no puede "tocar", por decirlo en algún modo, pero sigue presente. Estoy también seguro de que este alma escondida siente en profundidad vuestro amor, a pesar de que no comprende los detalles, las palabras, etc., pero siente la presencia del amor. Y por esto vuestra presencia, queridos padres, querida mamá, junto a él, horas y horas cada día, es un verdadero acto de amor muy valioso, porque esta presencia entra en la profundidad de esta alma escondida y vuestro acto es un testimonio de fe en Dios, de fe en el hombre, de fe, digamos de compromiso a favor de la vida, de respeto por la vida humana, incluso en las situaciones más trágicas. Por esto os animo a proseguir, sabiendo que hacéis un gran servicio a la humanidad con este signo de confianza, con este signo de respeto de la vida, con este amor por un cuerpo lacerado, un alma que sufre." ¡Grande Benedicto!