martes, 29 de enero de 2008

FELICIDAD EXPRESS

Ahora que uno acaba de aterrizar de su viaje de novios y con el estado matrimonial recién estrenado me van a dejar que les transcriba una carta al director que he leído estos días en la prensa española y que me ha hecho pensar mucho en mi nueva situación. Me sorprende por la sinceridad y honradez del que la escribe y el lugar destacado que le ha dado un diario como El País calificándola como la carta de la semana. Corresponde a su suplemento dominical del 20 de enero de 2008 y se titula: “Valores para ser felices”:
He leído con mucha atención su reportaje “Volver al mercado”. Estoy en pleno proceso de divorcio y todavía atravieso un duelo, desde hace ocho meses, que como bien decía el artículo se parece al de la viudedad; pero con el agravante de que ni siquiera permanece el buen recuerdo hacia tu ex pareja con el penoso litigio para la extinción del contrato matrimonial y la inevitable separación de los hijos. Estoy tan asombrado como los sociólogos y demógrafos por el despegue de los divorcios en España, y apenado porque las parejas españolas no se den un tiempo para ver si escampa y porque se “reponga en vez de reparar” tan alegremente. A mí personalmente me parece un fracaso personal en aumento (mi opinión es que todos salimos tocados del trance) y un fracaso de la sociedad que estamos creando, donde parece que “el matrimonio feliz” ya no es posible. Me casé enamorado, y creo que formamos un verdadero hogar hasta que mi ex mujer puso tierra de por medio sin mediar palabra. Sucumbió a la tentación diaria de la felicidad exprés (sin esfuerzo) que promete el mercado, cada vez más surtido de “solos insoportables”. Nos estamos pasando de modernos, y en este clima laboral y social propicio a la inmadurez no son sólo los rancios tabúes los que caen uno a uno, sino los valores humanos necesarios para ser felices: la generosidad para perdonar, trabajar día a día para superar la inercia y, por supuesto, la humildad para que nos perdonen”. Ricardo Ruiz de la Sierra. El Escorial (Madrid).

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay que ser muy sincero para mandar una carta así firmada al periódico. Ánimo!

Legulello dijo...

Por eso nunca me canso de repetir y asegurar lo importante de la elección. Hay que educar a la gente para que sepa elegir personas amables (dignas de su amor). Mientras no invirtamos nuestros esfuerzos en ello no habrá nada que hacer.

Anónimo dijo...

Ricardo Ruiz, autor del artículo, es un gran escritor que por falta de "enchufe" ha tenido que autoeditarse libros tan excepcionales como la Triste Reina, que podréis adquirir en caulquier punto de venta como la Casa del Libro o el Corte Inglés. Desde aquí le deseo toda la suerte del mundo en su vida y su trabajo como escritor. Le ruego que no deje de intentarlo, que siga escribiendo porque tus palabras me suenan muy cercanas.