Gustavo Bueno acaba de publicar en Temas de Hoy un nuevo libro titulado: "El fundamentalismo democrático" para tratar de explicar una de las máximas del "pensamiento único dominante" según la cual "la democracia es casi la única forma de Estado verdaderamente humana que da la libertad, la igualdad, la fraternidad...". A sus 85 años, el que durante casi cuatro décadas fuera profesor de Filosofía en la Universidad de Oviedo, saca a la luz más de 400 páginas en las que somete la democracia española a un riguroso examen conceptual asegurando, desde luego, que no es la panacea. "La prueba es que cuando alguien quiere encarecer algo, revalorizarlo, dice «música democrática», «solidaridad democrática»... yo que sé, todo es democrático. Hay un ejemplo muy conocido, que ya es el colmo. Cuando el PSOE ganó las elecciones de 2008, Zerolo dijo que le producía «orgasmos democráticos». Ahí está dicho todo como una especie de éxtasis". Lo entrevista Pablo Álvarez en La Nueva España. Tal y como ya contamos en este mismo blog el excéntrico pensador riojano está muy preocupado con la aprobación de la nueva ley del aborto y por ello le ha dedicado un capítulo entero en esta nueva obra. Sus palabras, una vez más, no tienen desperdicio: "Personalmente, yo veo más corrupción en la ley del aborto, que no es corrupción delictiva y que nadie lleva a los tribunales, que en el «caso Gürtel» o en cualquier otro asunto. Porque afecta mucho más a todo lo que puede considerarse justicia y sobre todo comprensión racional de la situación. En el libro dedico un capítulo a la ley del aborto. Intento demostrar que la ley de plazos del aborto es completamente inadmisible desde el punto de vista biológico, no tiene nada que ver con la religión ni nada de eso. A mi juicio, introducir plazos en el proceso de la ontogénesis es completamente artificioso, externo y no se justifica de ninguna manera. Por la misma razón por la que se dice que a las 14 semanas se puede abortar puede decirse a las 30 semanas e incluso a los tres años del infante. Hay una corrupción en la fundamentación de la ley del aborto, y esa argumentación no vale para nada. Los que han llevado adelante la ley, la Bibiana y compañía, se creen que están poniendo una pica en Flandes. Eso es lo peor. Están completamente desorientados, pero tienen un aparato democrático y ayudados por una mayoría en las Cortes, logradas muchas veces con coaliciones, aprueban una ley que a mi juicio es un monstruo, y queda democráticamente aprobada. ¡Otra vez la democracia! Es una ley democrática: pues vaya cosa que me dice usted". Cuando el hombre pierde el miedo a equivocarse es LIBRE. Eso es la REDENCIÓN. El PERDÓN. Cuando el hombre es consciente de que hay perdón rompe el último baluarte de los enemigos de la LIBERTAD, que es meter miedo. Se pierde el miedo incluso a la propia equivocación, se es más libre y entonces saca lo mejor de si mismo.
Mostrando entradas con la etiqueta biología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta biología. Mostrar todas las entradas
lunes, 11 de enero de 2010
GUSTAVO BUENO: "HAY MÁS CORRUPCIÓN EN LA LEY DEL ABORTO QUE EN EL CASO GÜRTEL"
Gustavo Bueno acaba de publicar en Temas de Hoy un nuevo libro titulado: "El fundamentalismo democrático" para tratar de explicar una de las máximas del "pensamiento único dominante" según la cual "la democracia es casi la única forma de Estado verdaderamente humana que da la libertad, la igualdad, la fraternidad...". A sus 85 años, el que durante casi cuatro décadas fuera profesor de Filosofía en la Universidad de Oviedo, saca a la luz más de 400 páginas en las que somete la democracia española a un riguroso examen conceptual asegurando, desde luego, que no es la panacea. "La prueba es que cuando alguien quiere encarecer algo, revalorizarlo, dice «música democrática», «solidaridad democrática»... yo que sé, todo es democrático. Hay un ejemplo muy conocido, que ya es el colmo. Cuando el PSOE ganó las elecciones de 2008, Zerolo dijo que le producía «orgasmos democráticos». Ahí está dicho todo como una especie de éxtasis". Lo entrevista Pablo Álvarez en La Nueva España. Tal y como ya contamos en este mismo blog el excéntrico pensador riojano está muy preocupado con la aprobación de la nueva ley del aborto y por ello le ha dedicado un capítulo entero en esta nueva obra. Sus palabras, una vez más, no tienen desperdicio: "Personalmente, yo veo más corrupción en la ley del aborto, que no es corrupción delictiva y que nadie lleva a los tribunales, que en el «caso Gürtel» o en cualquier otro asunto. Porque afecta mucho más a todo lo que puede considerarse justicia y sobre todo comprensión racional de la situación. En el libro dedico un capítulo a la ley del aborto. Intento demostrar que la ley de plazos del aborto es completamente inadmisible desde el punto de vista biológico, no tiene nada que ver con la religión ni nada de eso. A mi juicio, introducir plazos en el proceso de la ontogénesis es completamente artificioso, externo y no se justifica de ninguna manera. Por la misma razón por la que se dice que a las 14 semanas se puede abortar puede decirse a las 30 semanas e incluso a los tres años del infante. Hay una corrupción en la fundamentación de la ley del aborto, y esa argumentación no vale para nada. Los que han llevado adelante la ley, la Bibiana y compañía, se creen que están poniendo una pica en Flandes. Eso es lo peor. Están completamente desorientados, pero tienen un aparato democrático y ayudados por una mayoría en las Cortes, logradas muchas veces con coaliciones, aprueban una ley que a mi juicio es un monstruo, y queda democráticamente aprobada. ¡Otra vez la democracia! Es una ley democrática: pues vaya cosa que me dice usted".
Etiquetas:
abortar,
Aborto,
bibiana aído,
biología,
Caso Gürtel,
democracia,
El fundamentalismo democrático,
Entrevista,
Gustavo bueno,
La Nueva España,
Ley de Plazos del aborto,
monstruo,
Temas de Hoy
viernes, 20 de marzo de 2009
ACIENTIFISMO PROGRE SUPERSTICIOSO
Un millar de intelectuales y reconocidos profesionales de los más diversos campos de la sociedad civil -biólogos, juristas, psiquiatras, pediatras, ginecólogos, filósofos, doctores, catedráticos y profesores universitarios- han suscrito ya el llamado Manifiesto de Madrid (consúltelo íntegro aquí) en contra de la reforma legislativa de la ley del aborto que quiere impulsar el Gobierno socialista español. En el documento los arriba firmantes dejan claro que la vida humana empieza en el momento de la concepción y lo difícil que es, desde el punto de vista científico, situarlo arbitrariamente antes o después de ese instante. Pero no se engañen. Aunque lo digan de forma contundente reputados profesionales de la genética, la biología celular o la embriología algunos prefieren la superstición o el pensamiento irracional a los verdaderos argumentos que aporte la ciencia. Y encima el monocorde pensamiento dominante se empecina en enturbiar la discusión introduciendo el elemento religioso como argumento de descrédito o distorsionador de la revelación científica. Así lo recoge con acierto el sociólogo Guillermo Dupuy en una de sus recientes columnas en Libertad Digital: "Estos progres, intelectualmente cada vez más patéticos, también apelan a la distinción entre delito y pecado para camuflar sus supersticiones y poder arremeter así, con aires de modernidad, contra la defensa de la vida que hace la Iglesia. Deberían saber, en primer lugar, que esa encomiable distinción se la debemos en buena parte al cristianismo; pero una cosa es que algo no tenga que ser delito por el mero hecho de ser pecado, y otra, muy distinta, que porque sea pecado no pueda ser también delito. ¿O es que vamos a despenalizar el robo por el hecho de que una confesión religiosa considere como mandamiento el "no robarás"?. Poco antes de convertirse en Bendicto XVI, Ratzinger apelaba a una visión individual, única e irrepetible del ser humano señalando que "cada persona es una idea de Dios". Esta aseveración no parte de la racionalidad científica y podría ser considerada por muchos como una superstición. Pero desde luego está mucho más cerca de las "luces" de la ciencia moderna entorno a la identidad genética singular que se produce en la fecundación, que los inconsistentes y obscurantistas malabarismos y eufemismos a los que recurren los que se creen –o nos quieren hacer creer– que la "interrupción voluntaria del embarazo" es algo distinto a la salvaje interrupción de una vida humana". Dicho queda.
Etiquetas:
Aborto,
argumentos,
Benedicto XVI,
biología,
científicos,
embriología,
eufemismos,
guillermo dupuy,
Ley de plazos,
Manifiesto de madrid,
manipulación genética,
supersticiones
Suscribirse a:
Entradas (Atom)