Este sábado, en la iglesia de Santa Francisca Romana de Roma, se ha celebrado el funeral de la joven madre Chiara Petrillo, tras un sufrimiento de cerca de dos años provocado por un tumor letal. Una ceremonia que lejos de ser fúnebre ha sido una gran fiesta en la que han participado cerca de mil personas que han llenado la iglesia, cantando, tocando, aplaudiendo desde la entrada del féretro hasta su salida. Es una historia extraordinaria cuyo video en Youtube ha registrado ya miles de visitas en todo el mundo. Esta joven romana de solo 28 años, bella, luminosa, con la sonrisa siempre en los labios, murió por retrasar el tratamiento que habría podido salvarla, con tal de llevar a buen puerto el embarazo de Francisco, un niño esperado desde el primer momento de su matrimonio con Enrico. No era el primer embarazo de Chiara. Los dos anteriores acabaron con la muerte de los niños, con graves malformaciones, nada más nacer. Sufrimientos, traumas, sentimiento de desánimo, pero Chiara y Enrico nunca se cerraron a la vida, con lo que tras algún tiempo llegó otro embarazo: Francisco. Esta vez las ecografías confirmaban la buen salud del niño, sin embargo al quinto mes a Chiara los médicos le diganosticaron una lesión de la lengua que tras una primera intervención, se confirmó ser la peor de las hipótesis: un carcinoma. Desde entonces, Chiara y su marido han luchado sin perder la fe y “aliándose” con Dios para decir sí a la vida. Chiara defendió a Francisco sin pensárselo dos veces y aún corriendo un grave riesgo, retrasó su tratamiento llevando adelante la maternidad. Sólo tras el parto la joven pudo someterse a una nueva intervención quirúrgica más radical y a los sucesivos ciclos de quimio y radioterapia. Francisco nació sano y guapo el 30 de mayo de 2011; pero Chiara, consumida hasta perder incluso la vista del ojo derecho, tras un año, no lo superó. El miércoles pasado, hacia mediodía, rodeada de parientes y amigos, acabó la batalla. Contra el “dragón” que la perseguía, como ella definía el tumor, en referencia a la lectura del Apocalipsis. Una mujer que vivió gastando su vida por amor a los otros, y que un día llegó a confiar a su marido: “quizá la curación en el fondo no la quiero, un marido feliz y un niño sereno sin la mamá son un testimonio más grande que el de una mujer que ha superado la enfermedad. Un testimonio que podría salvar a tantas personas...”. Todos los asistentes se llevaron de la parroquia en la Chiara y Enrico vivían su Fe una plantita –por voluntad de Chiara que no quería flores en su funeral sino que cada uno recibiera un regalo- y en el corazón un “pedacito” de este testimonio, orando y pidiendo la gracia a esta joven mujer a la que quizá un día llamen la beata Chiara Corbella.
Cuando el hombre pierde el miedo a equivocarse es LIBRE. Eso es la REDENCIÓN. El PERDÓN. Cuando el hombre es consciente de que hay perdón rompe el último baluarte de los enemigos de la LIBERTAD, que es meter miedo. Se pierde el miedo incluso a la propia equivocación, se es más libre y entonces saca lo mejor de si mismo.
martes, 26 de junio de 2012
CHIARA CORBELLA: LA SANTIDAD DE UNA MADRE
Este sábado, en la iglesia de Santa Francisca Romana de Roma, se ha celebrado el funeral de la joven madre Chiara Petrillo, tras un sufrimiento de cerca de dos años provocado por un tumor letal. Una ceremonia que lejos de ser fúnebre ha sido una gran fiesta en la que han participado cerca de mil personas que han llenado la iglesia, cantando, tocando, aplaudiendo desde la entrada del féretro hasta su salida. Es una historia extraordinaria cuyo video en Youtube ha registrado ya miles de visitas en todo el mundo. Esta joven romana de solo 28 años, bella, luminosa, con la sonrisa siempre en los labios, murió por retrasar el tratamiento que habría podido salvarla, con tal de llevar a buen puerto el embarazo de Francisco, un niño esperado desde el primer momento de su matrimonio con Enrico. No era el primer embarazo de Chiara. Los dos anteriores acabaron con la muerte de los niños, con graves malformaciones, nada más nacer. Sufrimientos, traumas, sentimiento de desánimo, pero Chiara y Enrico nunca se cerraron a la vida, con lo que tras algún tiempo llegó otro embarazo: Francisco. Esta vez las ecografías confirmaban la buen salud del niño, sin embargo al quinto mes a Chiara los médicos le diganosticaron una lesión de la lengua que tras una primera intervención, se confirmó ser la peor de las hipótesis: un carcinoma. Desde entonces, Chiara y su marido han luchado sin perder la fe y “aliándose” con Dios para decir sí a la vida. Chiara defendió a Francisco sin pensárselo dos veces y aún corriendo un grave riesgo, retrasó su tratamiento llevando adelante la maternidad. Sólo tras el parto la joven pudo someterse a una nueva intervención quirúrgica más radical y a los sucesivos ciclos de quimio y radioterapia. Francisco nació sano y guapo el 30 de mayo de 2011; pero Chiara, consumida hasta perder incluso la vista del ojo derecho, tras un año, no lo superó. El miércoles pasado, hacia mediodía, rodeada de parientes y amigos, acabó la batalla. Contra el “dragón” que la perseguía, como ella definía el tumor, en referencia a la lectura del Apocalipsis. Una mujer que vivió gastando su vida por amor a los otros, y que un día llegó a confiar a su marido: “quizá la curación en el fondo no la quiero, un marido feliz y un niño sereno sin la mamá son un testimonio más grande que el de una mujer que ha superado la enfermedad. Un testimonio que podría salvar a tantas personas...”. Todos los asistentes se llevaron de la parroquia en la Chiara y Enrico vivían su Fe una plantita –por voluntad de Chiara que no quería flores en su funeral sino que cada uno recibiera un regalo- y en el corazón un “pedacito” de este testimonio, orando y pidiendo la gracia a esta joven mujer a la que quizá un día llamen la beata Chiara Corbella.
viernes, 21 de mayo de 2010
LA MANZANA PODRIDA
En el documental “LA MANZANA PODRIDA”, la agencia de noticias ROME REPORTS documenta el alcance del problema y las respuestas del Vaticano durante las últimas décadas al problema de los abusos sexuales. Analiza también el fracaso de la gestión en Irlanda, basada en la mentira, así como el éxito ejemplar del modelo americano de “tolerancia cero”. Un buen reportaje audiovisual sobre un problema de gran complejidad, con el testimonio estremecedor de las víctimas, los consejos de los psicólogos y las voces de los obispos más activos frente a los abusos. Incluye también el análisis de testigos privilegiados de lo que ocurre dentro de los muros vaticanos. El documental, de 45 minutos analiza la confusión inicial en la Iglesia sobre quién y cómo debía resolver estos casos, y explora en detalle la actuacion de Joseph Ratzinger, como cardenal hasta el 2005 y como Papa Benedicto XVI desde entonces, para hacer frente a este grave problema. Vea aquí los primeros siete minutos de la película. La cinta ya ha sido adquirida por cadenas televisivas de Estados Unidos y América Latina, y solicitada ya por emisoras de Francia, España, Polonia y Portugal.sábado, 3 de abril de 2010
B16: HACER DE MI VIDA ALGO HERMOSO Y GRANDE
Con motivo de la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la primera Jornada Mundial de la Juventud, Benedicto XVI se ha reunido esta Semana Santa en Roma con miles de jóvenes. Se trata de un interesante diálogo en formato pregunta-respuesta. Me han gustado especialmente las palabras del Papa a una joven que decía: "No quiero tirar mi vida, quiero vivirla hasta el fondo, y no estar sola. ¿Es posible hacer de mi vida algo hermoso y grande?" La respuesta de B16 no tiene desperdicio: "Usted nos ha dicho que no sabe qué es la vida eterna y que no sabe imaginársela. Ninguno de nosotros es capaz de imaginar la vida eterna, porque está fuera de nuestra experiencia. Con todo, podemos comenzar a comprender qué es la vida eterna, y creo que usted, con su pregunta, nos ha dado una descripción de lo esencial de la vida eterna, es decir, de la verdadera vida: no tirar la vida, vivirla en profundidad, no vivir para sí mismos, no vivir al día, sino vivir realmente la vida en su riqueza y en su totalidad. ¿Y cómo hacer? Esta es la gran cuestión, con la que el rico del Evangelio vino al Señor (cfr Mc 10,17). A primera vista, la respuesta del Señor parece muy seca. En resumen, dice: observa los mandamientos (cfr Mc 10,19). Pero detrás, si reflexionamos bien, si escuchamos bien al Señor, en la totalidad del Evangelio, encontramos la gran sabiduría de la Palabra de Dios, de Jesús. Los mandamientos, según otra Palabra de Jesús, se resumen en este único: amar a Dios con todo el corazón, con toda la razón, con toda la existencia y amar al prójimo como a sí mismo. Amar a Dios, supone conocer a Dios, reconocer a Dios. Y este es el primer paso que debemos hacer: intentar conocer a Dios. Y así sabemos que nuestra vida no existe por casualidad, no es casualidad. Mi vida es querida por Dios desde la eternidad. Yo soy amado, soy necesario. Dios tiene un proyecto conmigo en la totalidad de la historia; tiene un proyecto precisamente para mi. Mi vida es importante y también necesaria. El amor eterno me ha creado en profundidad y me espera. Por tanto, este es el primer punto: conocer, intentar conocer a Dios y comprender así que la vida es un don, que es bueno vivir. Después lo esencial es el amor. Amar a este Dios que me ha creado, que ha creado este mundo, que gobierna entre todas las dificultades del hombre y de la historia, y que me acompaña. Y amar al prójimo. Los diez mandamientos a los que Jesús apunta en su respuesta, son sólo una explicitación del mandamiento del amor. Son, por así decirlo, reglas del amor, indican el camino del amor con estos puntos esenciales: la familia, como fundamento de la sociedad; la vida, que hay que respetar como don de Dios; el orden de la sexualidad, de la relación entre hombre y mujer; el orden social, y finalmente, la verdad. Estos elementos esenciales explicitan el camino del amor, explicitan cómo amar realmente y cómo encontrar el camino recto. Por tanto, hay una voluntad fundamental de Dios para todos nosotros, que es idéntica para todos nosotros. Pero su aplicación es diversa en cada vida, porque Dios tiene un proyecto preciso con cada hombre. San Francisco de Sales dijo una vez: la perfección, es decir, ser bueno, vivir la fe y el amor, es sustancialmente una, pero con formas muy distintas. Muy diversa es la santidad de un cartujo y de un político, de un científico o de campesino, etc. Y así, para cada hombre, Dios tiene su proyecto y yo tengo que encontrar, en mis circunstancias, mi manera de vivir esta única y común voluntad de Dios, cuyas grandes reglas están indicadas en esta explicitación del amor. Y buscar también por tanto realizar lo que es la esencia del amor, es decir, no tomar mi vida para mí, sino dar la vida; no “tener” la vida, sino hacer de la vida un don, no buscarme a mí mismo sino darme a los demás. Esto es lo esencial, e implica renuncias, es decir, salir de mí mismo y no buscarme a mí mismo. Y precisamente no buscándome a mí mismo, sino dándome para las cosas grandes y verdaderas, encuentro la verdadera vida. Así cada uno encontrará, en su vida, las distintas posibilidades: comprometerse en el voluntariado, en una comunidad de oración, en un movimiento, en la acción de su parroquia, en su propia profesión. Encontrar mi vocación y vivirla en cada lugar es importante y fundamental, sea uno un gran científico o un campesino. Todo es importante a los ojos de Dios: es hermoso si se vive hasta el fondo con ese amor que realmente redime al mundo".martes, 8 de diciembre de 2009
"GOOD NEWS, NO NEWS"
Interesantes palabras de Benedicto XVI en la solemnidad de la Inmaculada Concepción este martes 8 de diciembre ante la imagen de la Virgen María que se encuentra en la Plaza de España de Roma. Audaz crítica a la cada vez más habitual costumbre de los medios de comunicación por la que parece que sólo son noticias las malas noticias. La clásica máxima del periodismo norteamericano, dicha de otra forma, de "Good news, no news" ("buenas noticias no son noticia"). Aseguraba hace unas horas al respecto el Papa frente a la embajada española ante la Santa Sede: "Cada día, de hecho, a través de los periódicos, la televisión, la radio, el mal es narrado, repetido, amplificado, acostumbrándonos a las cosas más horribles, haciéndonos insensibles y, en cierto sentido, intoxicándonos, pues lo negativo no se digiere plenamente y, día tras día, se acumula. El corazón se endurece y los pensamientos de hacen sombríos. Los medios de comunicación tienden a hacer que siempre nos sintamos "espectadores", como si el mal sólo afectara a los demás, a ciertos eventos que a nosotros no podrían sucedernos nunca. Sin embargo, todos somos "actores" y, tanto en el mal como en el bien, nuestro comportamiento tiene una influencia sobre los demás. Quiero rendir homenaje públicamente a todos aquellos que, en silencio, sin palabras pero con hechos, se esfuerzan por practicar esta ley evangélica del amor, que saca adelante al mundo. Son tantos, incluso aquí, en Roma, y pocas veces son noticia. Hombres y mujeres de todas las edades, que han comprendido que no sirve de nada condenar, quejarse, echar la culpa, sino que es mejor responder al mal con el bien. Esto es lo que cambia la realidad; o mejor dicho, cambia a las personas y, por consiguiente, mejora la sociedad".viernes, 6 de noviembre de 2009
SACERDOTE: SIGUE TU CAMINO
Ya que estamos sumergidos de lleno en el "Año sacerdotal" vamos a recordar un fragmento de una película típicamente hollywoodiense en la que el gran cantante y actor Bing Crosby interpreta a un sacerdote netamente católico. Tal y como se reseña en gudnius también hubo un tiempo en el que los sacerdotes que salían en las películas más exitosas no eran retratados exclusivamente, como pasa hoy en día, como tipos siniestros, borrachos, depravados o freakys. Eran gente ejemplar, simpática, alegre, humanamente atractiva, encarnaban un modo de vivir positivo y esperanzado y se acercaban bastante más a la realidad de lo que es y significa el ministerio sacerdotal. La escena que van a ver pertenece a “Going My Way”, dirigida en 1944 por Leo McCarey. Tanto él como Crosby nunca tuvieron el más mínimo problema en ser reconocidos o catalogados como felizmente católicos. Todo lo contrario. “Siguiendo mi camino” fue la película más taquillera de 1944. Obtuvo 7 óscars, incluyendo el de mejor película, mejor director, mejor actor y mejor canción por la célebre "Swinging on a Star". El propio Bing Crosby fue a Roma a proyectar la cinta al Papa Pío XII. Todo un clásico del cine.
viernes, 15 de mayo de 2009
GESTOS QUE CONVIERTEN
Probablemente se trate de una de las fotos más impactantes del siglo XX. Desde luego refleja uno de los actos de amor más grandes y conmovedores del querido Papa, Juan Pablo II. Como recordarán nada más recuperarse del atentado sufrido en la Plaza de San Pedro, y tras haber perdonado públicamente en su primera alocución al autor del mismo, "Rezo por el hermano que me ha disparado, a quien he perdonado", se acercó a visitarlo a la cárcel italiana de Rebibbia. Un ejemplo verdaderamente difícil de encarnar y seguir por cualquiera de nosotros. El terrorista que atentó contra Juan Pablo II, hecho vinculado al tercer secreto revelado por la Virgen a los pastorcillos de Fátima, ha manifestado que su intención al salir de prisión en 2010 es visitar la tumba del pontífice en Roma, bautizarse en San Pedro y retirarse a vivir a Portugal. Agcá es un tipo polémico y cambiante en sus declaraciones y sigue sin confesar quién le encargó asesinar al pontífice. Utiliza siempre sus declaraciones en torno al 13 de mayo, Virgen de Fátima, para conseguir grandes titulares en la prensa internacional. Sin embargo este año ha declarado al diario italiano La Repubblica algo llamativo: "Quiero ser católico, bautizarme en la plaza de San Pedro y proclamar mi nueva fe ante los medios de todo el mundo. En una sociedad dominada por el odio y la violencia, se necesita una institución global como la Iglesia católica, que predique la paz, el amor y la fraternidad entre los pueblos. Mi recorrido interior ha sido largo. Querría acercarme a la religión católica. Yo creo en un Dios único". Cuando salga de la cárcel quiere "rendir homenaje a Juan Pablo II ante su tumba ya que es el ser humano más respetable y de buen corazón del siglo XXI".