Cuando el hombre pierde el miedo a equivocarse es LIBRE. Eso es la REDENCIÓN. El PERDÓN. Cuando el hombre es consciente de que hay perdón rompe el último baluarte de los enemigos de la LIBERTAD, que es meter miedo. Se pierde el miedo incluso a la propia equivocación, se es más libre y entonces saca lo mejor de si mismo.
domingo, 23 de enero de 2011
EL OBISPO MÁS JOVEN DE ESPAÑA: XABIER NOVELL
jueves, 9 de septiembre de 2010
"NOOMA" DE ROB BELL: PEQUEÑAS PELÍCULAS ESPIRITUALES
Rob Bell es un tipo que me cae simpático. A sus 40 años se trata de uno de los más importantes conferenciantes cristianos estadounidenses además de ser el pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Colina de Marte de Michigan. Según la revista The Church Report es uno de los 10 cristianos más influyentes de los Estados Unidos. Con unas características gafas de pasta y aspecto de vocalista de una banda de Rock Indie es el protagonista de una serie de cortometrajes espirituales llamados NOOMA que tratan de acercar a los jóvenes las enseñanzas del Evangelio de forma atractiva y asequible. Léase el prospecto de la atractiva caja de diseño en la que vienen los DVD´s: "Es un revolucionario producto que esta cambiando la manera en que las personas están experimentando la espiritualidad. Es una serie de videos cortos en DVD. Un nuevo formato llamado NOOMA, pequeñas películas de entre 10-14 minutos de duración, que hablan sobre Dios y nuestras vidas que ya ha impactado a millones de personas. Como en las parábolas, NOOMA usa las experiencias personales de Rob Bell para enseñarnos la plenitud de la vida a través de Jesús". La idea, al margen de disquisiciones entre la teología católica y la protestante, me parece buena desde el punto de vista estético, de comunicación y de brillante utilización del lenguaje emocional para explicar el mensaje cristiano. Mucha de esta otra narrativa audiovisual nos queda todavía por aprender y hacer a los católicos del siglo XXI. Y como botón de muestra valga esta acertada explicación de once minutos, titulada "Flame", sobre el amor matrimonial. (Muy recomendable también este otro vídeo sobre el "Amor Incondicional de Dios").
domingo, 9 de mayo de 2010
CAMPAÑA AUDIOVISUAL PARA FOMENTAR LA LECTURA DEL EVANGELIO
1) Los verdaderos tesoros:
“No acumuléis para vosotros tesoros sobre la tierra, donde el orín y la polilla lo roen, y los ladrones lo saltean y roban. Acumulad más bien tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín lo consumen, ni los ladrones lo saltean y roban. Porque donde está vuestro tesoro, allí también está vuestro corazón”. Desde hace 2000 años, las palabras del Evangelio regalan consuelo, esperanza y coraje.
Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os maltratan. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Sigue leyendo. ¿Y las olas? Mira, ellas también nos escuchan. Abre el Evangelio. Abre de par en par las puertas de tu vida.
3) Por vuestra vida:
sábado, 3 de abril de 2010
B16: HACER DE MI VIDA ALGO HERMOSO Y GRANDE
Con motivo de la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la primera Jornada Mundial de la Juventud, Benedicto XVI se ha reunido esta Semana Santa en Roma con miles de jóvenes. Se trata de un interesante diálogo en formato pregunta-respuesta. Me han gustado especialmente las palabras del Papa a una joven que decía: "No quiero tirar mi vida, quiero vivirla hasta el fondo, y no estar sola. ¿Es posible hacer de mi vida algo hermoso y grande?" La respuesta de B16 no tiene desperdicio: "Usted nos ha dicho que no sabe qué es la vida eterna y que no sabe imaginársela. Ninguno de nosotros es capaz de imaginar la vida eterna, porque está fuera de nuestra experiencia. Con todo, podemos comenzar a comprender qué es la vida eterna, y creo que usted, con su pregunta, nos ha dado una descripción de lo esencial de la vida eterna, es decir, de la verdadera vida: no tirar la vida, vivirla en profundidad, no vivir para sí mismos, no vivir al día, sino vivir realmente la vida en su riqueza y en su totalidad. ¿Y cómo hacer? Esta es la gran cuestión, con la que el rico del Evangelio vino al Señor (cfr Mc 10,17). A primera vista, la respuesta del Señor parece muy seca. En resumen, dice: observa los mandamientos (cfr Mc 10,19). Pero detrás, si reflexionamos bien, si escuchamos bien al Señor, en la totalidad del Evangelio, encontramos la gran sabiduría de la Palabra de Dios, de Jesús. Los mandamientos, según otra Palabra de Jesús, se resumen en este único: amar a Dios con todo el corazón, con toda la razón, con toda la existencia y amar al prójimo como a sí mismo. Amar a Dios, supone conocer a Dios, reconocer a Dios. Y este es el primer paso que debemos hacer: intentar conocer a Dios. Y así sabemos que nuestra vida no existe por casualidad, no es casualidad. Mi vida es querida por Dios desde la eternidad. Yo soy amado, soy necesario. Dios tiene un proyecto conmigo en la totalidad de la historia; tiene un proyecto precisamente para mi. Mi vida es importante y también necesaria. El amor eterno me ha creado en profundidad y me espera. Por tanto, este es el primer punto: conocer, intentar conocer a Dios y comprender así que la vida es un don, que es bueno vivir. Después lo esencial es el amor. Amar a este Dios que me ha creado, que ha creado este mundo, que gobierna entre todas las dificultades del hombre y de la historia, y que me acompaña. Y amar al prójimo. Los diez mandamientos a los que Jesús apunta en su respuesta, son sólo una explicitación del mandamiento del amor. Son, por así decirlo, reglas del amor, indican el camino del amor con estos puntos esenciales: la familia, como fundamento de la sociedad; la vida, que hay que respetar como don de Dios; el orden de la sexualidad, de la relación entre hombre y mujer; el orden social, y finalmente, la verdad. Estos elementos esenciales explicitan el camino del amor, explicitan cómo amar realmente y cómo encontrar el camino recto. Por tanto, hay una voluntad fundamental de Dios para todos nosotros, que es idéntica para todos nosotros. Pero su aplicación es diversa en cada vida, porque Dios tiene un proyecto preciso con cada hombre. San Francisco de Sales dijo una vez: la perfección, es decir, ser bueno, vivir la fe y el amor, es sustancialmente una, pero con formas muy distintas. Muy diversa es la santidad de un cartujo y de un político, de un científico o de campesino, etc. Y así, para cada hombre, Dios tiene su proyecto y yo tengo que encontrar, en mis circunstancias, mi manera de vivir esta única y común voluntad de Dios, cuyas grandes reglas están indicadas en esta explicitación del amor. Y buscar también por tanto realizar lo que es la esencia del amor, es decir, no tomar mi vida para mí, sino dar la vida; no “tener” la vida, sino hacer de la vida un don, no buscarme a mí mismo sino darme a los demás. Esto es lo esencial, e implica renuncias, es decir, salir de mí mismo y no buscarme a mí mismo. Y precisamente no buscándome a mí mismo, sino dándome para las cosas grandes y verdaderas, encuentro la verdadera vida. Así cada uno encontrará, en su vida, las distintas posibilidades: comprometerse en el voluntariado, en una comunidad de oración, en un movimiento, en la acción de su parroquia, en su propia profesión. Encontrar mi vocación y vivirla en cada lugar es importante y fundamental, sea uno un gran científico o un campesino. Todo es importante a los ojos de Dios: es hermoso si se vive hasta el fondo con ese amor que realmente redime al mundo".lunes, 5 de enero de 2009
EL HUMOR DE DIOS
Uno de los libros que dejaré puesto esta Noche de Reyes en algún zapato perdido de casa es la curiosa edición que ha realizado Juan Manuel de Prada de una interesante selección de textos del ingenioso escritor argentino Leonardo Castellani en la editorial Libros Libres. Este sacerdote jesuita, desconocido hasta ahora para la mayoría de los lectores españoles, ha sido presentado ante la opinión pública como el Chesterton de la lengua española. La obra se titula "Como sobrevivir intelectualmente al siglo XXI" y cuenta con un interesante prólogo de De Prada que se puede leer íntegramente aquí. A lo largo de su extensa y fructífera vida literaria Castellani escribió numerosos artículos sobre teología, exégesis, política, psicología o crítica literaria en prensa, relatos o novelas impregnadas, todas ellas, de un estilo muy particular. Prueba de ello es este artículo sobre el humor español en el que se hace referencia a una de las propiedades de Dios que, personalmente, siempre me ha hecho mucha gracia: su particular sentido del humor. Después de enumerar las muchas situaciones evangélicas hiperdramatizadas (como es la actitud del padre ante el hijo pródigo, el pastor que busca la oveja descarriada, el condenado que conversa con Abrahám o algunas de las duras palabras en boca del dulce nazareno) Castellani nos explica con inteligencia y acierto el porqué de esta cualidad del Creador: "El humor de Cristo traduce la inserción de lo eterno en lo finito, y despatarra lo finito. Podía detruirlo y aniquilarlo, pero no hace más que despatarrarlo; y por eso es humor: es expresión indirecta. La expresión directa de lo eterno es imposible en esta vida, no es humana. La expresión directa de dios es la invisibilidad y la inefabilidad de Dios. Si Dios se hubiese atenido a la expresión directa, no conoceríamos nada a Dios: hubiera sido el Gran Ironista, pero no el Padre de los hombres. Y si hubiese usado el humor acre de Jonathan Swift, nos hubiese aterrado: hubiese sido el Verdugo y el Monstruo, como la diosa Kali o Baal Moloch. El niñito-dios de los pesebres -que para muchos devotos no es más que eso con minúscula, el muñeco rosado y el recuerdo tiernito de Tito, totín y Lulú- es una cosa seria: el que quiera hacerse semejante a él, tendrá a Herodes a los garrones; y si escapa a Herodes, no escapará a Pilatos. Si el "niñito" nos hubiese aparecido como lo que él es, entre Mikael y Azrael, no lo resistiríamos. Por eso apareció entre la mula y el buey". Buena prueba del humor de Dios es haberse permitido el capricho de traer a la existencia a un tipo tan peculiar y genial como Leonardo Castellani.