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viernes, 21 de enero de 2011

TESTIMONIO DE LA RELIGIOSA CURADA DE PARKINSON POR INTERCESIÓN DE JUAN PABLO II



Ante la próxima beatificación de Juan Pablo II, que tendrá lugar en Roma el 1 de mayo de 2011, es muy interesante conocer de primera mano el testimonio de la persona que ha protagonizado en su cuerpo y en su alma el milagro atribuido a la intercesión del pontífice polaco. Se trata de la religiosa francesa Marie Simon Pierre que, como sabrán, fue curada milagrosamente del mal de Parkinson, una enfermedad que también padeció en vida el propio Karol Wojtyla. Se trata de una entrevista realizada el pasado 14 de enero por la cadena de televisión francesa KTOtv conjuntamente con la cadena italiana RAI Vaticano.

jueves, 17 de junio de 2010

¿SE PUEDE SER FELIZ CON UNA DURA ENFERMEDAD?

La entrevista íntegra ha sido publicada con gran acierto por la agencia de noticias de la Archidiócesis de Valencia AVAN y lleva la firma del periodista Eduardo Martínez. Después la han repicado el resto de medios de comuniación de todo el país (El Mundo, ABC, Las Provincias...) con titulares como "Ser Feliz viviendo boca abajo", "La Fe mueve más que montañas" o "Esta enfermedad es lo mejor que me ha pasado en mi vida". La verdad es que el testimonio es impactante y profundo. La religiosa Carmen Bonilla, perteneciente a la congregación Hermanas de la Caridad de Santa Ana en Valencia, de 62 años de edad, permanece desde hace veinte tumbada boca abajo a consecuencia de una fibromatosis extraabdominal agresiva que le ha hecho pasar por el quirófano más de cuarenta veces. Es natural de Sevilla y permanece en la ciudad del Turia desde hace más de 40 años. Todas las operaciones han sido para extirparle los numerosos quistes que periódicamente aparecen en la zona de sus glúteos y para cerrarla después con injertos de su propia carne. Además, su coxis ha sido parcialmente cortado y, a consecuencia de una herida crónica en él, que necesita todavía de curas todas las semanas, debe permanecer boca abajo de forma permanente. Por todo ello, su cuerpo está paralizado de cintura para abajo y, de hecho, la religiosa sufre una invalidez permanente absoluta, según consta en su historial médico. Carmen puede incorporarse sobre sus antebrazos y mover con soltura las extremidades superiores. Gracias a ello, la religiosa lee a diario, come por ella misma y realiza muñecas de tela que después ofrece a cambio de donativos para personas sin recursos del tercer mundo. Se traslada por el convento en el que vive sobre una camilla de ruedas adaptada, que incluye una estructura de hierro rodeando sus piernas para evitar que las sábanas y las mantas le provoquen llagas. A pesar de la incomodidad a la que le obliga su enfermedad, Bonilla pronuncia palabras llenas de autenticidad que llaman la atención y sorprenden: "Esta dolencia me ha enseñado a valorar y disfrutar mucho más todo lo que tengo, así como a poder vivir no centrada en mí misma, como cuando estaba sana, sino pensando en los demás, ayudándoles en todo lo que puedo, lo que en realidad me ha dado una paz y una felicidad como nunca antes había sentido. Todo ello no sería posible si Dios y la Virgen no me ayudaran a superar los malos momentos. Por eso, en cierto modo esta enfermedad, pese a ser dura, es lo mejor que me ha pasado en la vida, así que doy gracias a Dios por permitir que la tenga. Comencé a aceptarla a raíz de una peregrinación a Lourdes en el año 1992. Era la primera vez que iba y, al ver a unos enfermos y discapacitados que llevaban su sufrimiento con sosiego y alegría, me pregunté dos cosas: ¿por qué no podía tener yo también una enfermedad como ellos? y ¿por qué no iba a poder afrontarla así de bien si se lo pedía a Dios y a la Virgen con fe?. Desde entonces voy a Lourdes todos los años. En las últimas ediciones ya no he pedido a Dios por mi curación, sino más bien por los sufrimientos de los demás, porque yo ahora estoy en paz, pero sé que hay mucha gente que lo está pasando mal. Ofrezco también mi enfermedad al Señor especialmente por el Papa y mi congregación religiosa, por mi familia y, desde hace algún tiempo, también por las personas que se han quedado en paro con esta crisis. En algunos momentos del día, visito la capilla a solas. Me gusta estar allí con poca luz, en intimidad con el Señor. Necesito la oración para vivir; sin ella no sería nada. Una de mis principales inspiraciones para afrontar esta situación es la Pasión de Nuestro Señor, porque Él, siendo Dios, quiso sufrir voluntariamente hasta la muerte por el amor que nos tiene a todos”.

viernes, 6 de noviembre de 2009

SACERDOTE: SIGUE TU CAMINO

Ya que estamos sumergidos de lleno en el "Año sacerdotal" vamos a recordar un fragmento de una película típicamente hollywoodiense en la que el gran cantante y actor Bing Crosby interpreta a un sacerdote netamente católico. Tal y como se reseña en gudnius también hubo un tiempo en el que los sacerdotes que salían en las películas más exitosas no eran retratados exclusivamente, como pasa hoy en día, como tipos siniestros, borrachos, depravados o freakys. Eran gente ejemplar, simpática, alegre, humanamente atractiva, encarnaban un modo de vivir positivo y esperanzado y se acercaban bastante más a la realidad de lo que es y significa el ministerio sacerdotal. La escena que van a ver pertenece a “Going My Way”, dirigida en 1944 por Leo McCarey. Tanto él como Crosby nunca tuvieron el más mínimo problema en ser reconocidos o catalogados como felizmente católicos. Todo lo contrario. “Siguiendo mi camino” fue la película más taquillera de 1944. Obtuvo 7 óscars, incluyendo el de mejor película, mejor director, mejor actor y mejor canción por la célebre "Swinging on a Star". El propio Bing Crosby fue a Roma a proyectar la cinta al Papa Pío XII. Todo un clásico del cine.

martes, 25 de agosto de 2009

NUEVO MILAGRO EN LOURDES

Los milagros no se van de vacaciones. Me entero por La Vanguardia de que muy cerquita de donde estoy veraneando, concretamente en el santuario francés de Lourdes, se acaba de registrar uno de ellos. Una mujer italiana enferma desde hace años de esclerosis lateral amiotrófica asegura haberse curado tras bañarse hace unas semanas en una de las piscinas milagrosas del popular y visitado santuario mariano. Se trata de Antonia Raco, de 50 años y originaria de Francavilla in Sinni (sur de Italia). La mujer, que ya no podía moverse y se desplazaba en silla de ruedas, viajó a Lourdes el pasado mes de julio. "Siempre he sido muy creyente y desde que era niña había deseado realizar un viaje a Lourdes", relató la mujer, que dijo haber oído una voz femenina y experimentar una extraña sensación de dolor tras introducirse en la piscina. Sin embargo, la curación llegó algunos días después. "La noche del 5 de agosto, de vuelta a casa, sentí de nuevo esa voz. Estaba sentada en el sofá, me levanté y empecé a caminar. El médico que suele tratarla, Adriano Chio, aseguró que lo sucedido "no se puede explicar con los medios científicos de que disponemos. En junio, la señora no podía moverse por sí misma. Sólo era capaz de levantarse y estar de pie. Ahora camina con normalidad. Nunca he visto algo semejante en un enfermo de esclerosis".