Empezó a bailar claqué cuando tenía tres años, y cuando llegó a la adolescencia, aunque no había abandonado la fe, no la practicaba intensamente: "El claqué era la razón de mi vida". Abrió una escuela de danza y empezó a hacer giras por todo Estados Unidos, entre ellos el célebre musical 42th Street [Calle 42]. "Quería ser un profesional del claqué durante el resto de mi vida y trabajar enseñando y actuando. Pero cuando tenía 17 años, Dios irrumpió en mi vida a través de uno de mis profesores de instituto y redescubrí mi fe católica. Se plantearon en mi vida dos opciones: el claqué o el sacerdocio. No sabía muy bien que hacer pero un momento muy importante fue la muerte de mi héroe, Juan Pablo II, en la época en la que estaba de gira con Calle 42. Cuando murió, empecé a saber más cosas de su vida, y sobre el desafío que hubo en su vida entre ser actor o convertirse en sacerdote. Una noche me levanté para ver su funeral junto con mi compañero de habitación. Y comprobé el impacto que había tenido en todo el mundo por hacer la elección del sacerdocio. Decidí entonces seguir sus pasos". David Rider, que está incardinado en la Archidiócesis de Nueva York aunque estudia en la Universidad Gregoriana de Roma, reconoce que ya no baila tanto como antes. "No es posible en esta vocación, ahora llevo un alzacuellos y me estoy preparando para el sacerdocio", explica, aunque, ya vestido de clergyman, demuestra en el vídeo que no ha perdido facultades. Pero sí siente que ahora, cuando baila, ya no lo hace para sí mismo ni por el placer de bailar, sino "por el triunfo del reino de Dios". Y ahora, antes que los focos, prefiere la tranquilidad del seminario, donde sus compañeros y él sienten "la paz de Dios sabiendo que están haciendo lo que Él quiere que hagan".
Cuando el hombre pierde el miedo a equivocarse es LIBRE. Eso es la REDENCIÓN. El PERDÓN. Cuando el hombre es consciente de que hay perdón rompe el último baluarte de los enemigos de la LIBERTAD, que es meter miedo. Se pierde el miedo incluso a la propia equivocación, se es más libre y entonces saca lo mejor de si mismo.
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miércoles, 21 de marzo de 2012
jueves, 30 de junio de 2011
ROSA PICH: "MIS HIJOS ESTÁN PREPARADOS PARA DIRIGIR MULTINACIONALES"
Rosa Pich es madre de familia muy numerosa. Se casó con José María Postigo a los 23 años. Ambos, que provienen de familias grandes, querían formar una muy numerosa. Dan fe de ello sus 16 hijos vivos. Los Postigo Pich forman la familia numerosa con más hijos escolarizados de España. En una entrevista en La Vanguardia dice bastantes cosas interesantes sobre la Felicidad, el Matrimonio, los Hijos y el Amor. Sobre los Hijos: "Hemos tenido 18 hijos. Dos de ellos murieron siendo bebés. Nacieron con una malformación cardiópata severa. Donamos sus corazones a la ciencia. Hemos dicho sí a la vida y a la ciencia. El día que me vaya al cielo, descubriré por qué Dios se los llevó. Los médicos nos recomendaron no tener más hijos. ¡Pero nosotros queríamos tener una familia numerosa! La decisión de tener cada uno de nuestros hijos ha sido de mi marido y mía: nadie, ningún sacerdote, familiar, o congregación, nos ha dicho cuántos hijos teníamos que tener. Hemos tenido en cuenta las condiciones psicológicas, físicas y económicas de cada momento".Sobre la Felicidad: "Lo que da felicidad es cuidar de los demás. A mí me la dan mis hijos, pero también me gusta cuidar de sus amigos cuando vienen a casa. Eso es algo que también les intento transmitir: preocuparse por los otros, ir a ver a un amigo cuando está enfermo, una llamada por teléfono... Hay que vivir con alegría y optimismo". Sobre el Matrimonio: "Pienso mucho en mis amigos que se han divorciado, porque se quedan muy solos y los niños quedan marcados para siempre. El divorcio sólo soluciona la discusión momentánea con la pareja , pero después vienen muchos más problemas. Lo he vivido de cerca. Sí, yo a mis hijos les digo que es para toda la vida, no porque lo manda la iglesia, sino porque el hombre y la mujer necesita una estabilidad física y psíquica. La naturaleza humana está hecha así: el niño necesita un papá, con una barba que le rasca, y una mamá, con su olor femenino, que le arropa". Sobre el Amor: "El amor es un fuego que hay que ir alimentando. No es una chispa de la vida, sino que uno tiene que ir trabajándolo, reforzándolo cada día. Así, cuando no hay llama, la ponemos. El amor no es sólo de sentimientos sino también cerebral. Necesita voluntad: yo quiero amar a esta persona, quiero amar su bien, me atrae su físico, su manera de ser... Y también necesita sinceridad. Hay que decirle a tu pareja qué te gusta, cómo te sientes, qué necesitas en cada momento".
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jueves, 3 de febrero de 2011
ALBERTO RUIZ GALLARDÓN, DIOS Y AUSWICHTZ
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ha asistido recientemente en Auschwitz, junto a una delegación de presidentes, dignatarios y alcaldes de varias ciudades de todo el mundo, a un acto organizado por la Unesco para conmemorar el 66 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi. Impactado por la fuerza interpeladora de aquel lugar ha escrito un artículo en el diario El País titulado: "¿Dónde estaba Dios?": "Después de todo eso no hay más remedio que preguntarse dónde estaba Dios, el mismo Dios de los asesinos y de los asesinados, cuando el ser humano escribió la página más negra de su historia". Mientras lo leía me acordaba del magnífico discurso que allí mismo pronunció Benedicto XVI durante su visita en 2006. Al primer edil madrileño le responde de forma magistral Pepe Apezarena en una de sus columnas de El Confidencial Digital bajo el enunciado "Dios, según Alberto Ruiz Gallardón": "Se me ocurre replicar que Dios está en la libertad que ha dado a sus criaturas. En ése su designio de no fabricar autómatas, sino seres con voluntad propia. Ahí está la huella de Dios en los humanos. A pesar de que esa libertad permitiera toda villanía y la mayor de las depravaciones. A su propio Hijo y Enviado lo crucificaron los hombres libres. Tanto amó Dios la libertad de los seres humanos. Y creo que, a pesar de los pesares, de lo mucho que nos hemos equivocado, y de lo que aún nos queda, hemos de estarle agradecidos por habernos hecho así, en lugar de individuos sin voluntad y por tanto irresponsables. Y Dios estaba también en los barracones del campo innombrable. En los corazones de tantos que, a pesar del horror, fueron capaces de ocuparse de los demás y dedicarles sus cuidados. Dios estuvo en actuaciones como la del padre Kolbe, que se ofreció a ir a la cámara de gas en lugar de un padre de familia. Dice Gallardón que en Auswichtz ha contemplado el fondo más negro del alma humana. Y es cierto. Pero, a pesar de todo, en el alma humana hay mucho más, muchísimo más, bien que mal. Y ahí está Dios. Está también en la capacidad de rectificar y de pedir perdón por aquello. Y en la decisión que hemos tomado de que eso no vuelva a ocurrir nunca jamás".
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