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miércoles, 21 de marzo de 2012

EL SEMINARISTA QUE BAILABA CLAQUÉ EN BROADWAY



Empezó a bailar claqué cuando tenía tres años, y cuando llegó a la adolescencia, aunque no había abandonado la fe, no la practicaba intensamente: "El claqué era la razón de mi vida". Abrió una escuela de danza y empezó a hacer giras por todo Estados Unidos, entre ellos el célebre musical 42th Street [Calle 42]. "Quería ser un profesional del claqué durante el resto de mi vida y trabajar enseñando y actuando. Pero cuando tenía 17 años, Dios irrumpió en mi vida a través de uno de mis profesores de instituto y redescubrí mi fe católica. Se plantearon en mi vida dos opciones: el claqué o el sacerdocio. No sabía muy bien que hacer pero un momento muy importante fue la muerte de mi héroe, Juan Pablo II, en la época en la que estaba de gira con Calle 42. Cuando murió, empecé a saber más cosas de su vida, y sobre el desafío que hubo en su vida entre ser actor o convertirse en sacerdote. Una noche me levanté para ver su funeral junto con mi compañero de habitación. Y comprobé el impacto que había tenido en todo el mundo por hacer la elección del sacerdocio. Decidí entonces seguir sus pasos". David Rider, que está incardinado en la Archidiócesis de Nueva York aunque estudia en la Universidad Gregoriana de Roma, reconoce que ya no baila tanto como antes. "No es posible en esta vocación, ahora llevo un alzacuellos y me estoy preparando para el sacerdocio", explica, aunque, ya vestido de clergyman, demuestra en el vídeo que no ha perdido facultades. Pero sí siente que ahora, cuando baila, ya no lo hace para sí mismo ni por el placer de bailar, sino "por el triunfo del reino de Dios". Y ahora, antes que los focos, prefiere la tranquilidad del seminario, donde sus compañeros y él sienten "la paz de Dios sabiendo que están haciendo lo que Él quiere que hagan".

martes, 25 de enero de 2011

VIDEO-TESTIMONIO DE CHASE HILGENBRINCK: EL FUTBOLISTA QUE SERÁ SACERDOTE



Chase Hilgenbrinck tiene 28 años y hasta el verano del año 2008 era el flamante lateral y capitán del equipo norteamericano de fútbol del New England Revolution. Su corta pero exitosa carrera deportiva se fraguó a partir del año 2004 cuando estuvo jugando en varios equipos de primera división en Chile. Mientras crecía el entusiasmo de los aficionados en las gradas por su disciplina táctica y su amor a la camiseta, miles de fans se agolpaban a la salida de los estadios, partido tras partido, pidiéndole que dejara los campos y se hiciera actor o modelo. Es un chico muy guapo y atractivo. Nunca hasta ahora había sido noticia por motivos extrafutbolísticos: donaba premios a causas solidarias y era un chico normal al que le gustaba tocar la guitarra, leer, estar con sus amigos y dedicar tiempo a su novia. Un cáncer repentino de su padre le hizo volver a los Estados Unidos y pronto se empezó a hablar de él como una de las futuras promesas de la selección nacional de EEUU tras jugar en varios equipos. En el verano de 2008, tal y como ya anunciamos entonces en este mismo blog, este joven jugador norteamericano anunció que iba a a dar un giro radical a su prometedora carrera profesional. En el mes de agosto ingresaba en el seminario para ser sacerdote católico: "Después de años de discernimiento, siento profundamente que el Señor me ha llamado para convertirme en sacerdote de la Iglesia católica. Jugar profesionalmente al fútbol ha sido mi gran pasión durante mucho tiempo y me siento bendecido por haber vivido de manera exitosa este sueño. Pero mi pasión ahora es hacer la voluntad de Dios, que es querer solamente lo que Él quiere para mí. Es cierto que extrañaré el deporte pero sé que me estoy moviendo hacia algo mucho más grande". Un magnífico video con el testimonio de su vocación sacerdotal.