Mostrando entradas con la etiqueta mundial de sudáfrica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mundial de sudáfrica. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de julio de 2010

VICENTE DEL BOSQUE: SU HIJO ÁLVARO Y LAS SANTAS

La mayor satisfacción y alegría que me ha proporcionado la épica victoria de la selección española en el Mundial de Sudáfrica ha sido el reconocimiento unánime a un tipo tan genial y con tanta categoría humana como Vicente del Bosque. Siempre me ha llamado la atención este castellano viejo de sesenta años, ejemplo de tantas cosas buenas, y que fue injusta y miserablemente tratado por el Real Madrid de Florentino Pérez al no ajustarse a la estética glamurosa de los galácticos. Afortunadamente el tiempo pone a cada uno en su sitio. Gracias a la avalancha de noticias tras la victoria de la roja, o rojigualda, conocemos más detalles de su vida que explican muchas cosas. Leo en el diario AS que del Bosque contó antes de la semifinal que él tenía plena confianza en San Fermín. Que en su familia había mucho fervor por el santo y que le ayudaría en el partido contra Alemania. Dicho y hecho. Pero en casa de la familia del entrenador campeón del mundo también hay verdadera devoción por Santa Gema. Su mujer, Trini, la visita cada mes. Así lo ha hecho desde hace más de 30 años. El viernes, 24 horas antes de viajar a Sudáfrica para ver la final, fue a ponerle una vela y a pedir que todo fuera bien y que la Copa del Mundo fuera para España. Y Santa Gema tampoco le falló en esta ocasión. Trini ha pasado días muy nerviosa, pero es acudir a Santa Gema y sus nervios desaparecen. Su fervor por esta santa ha sido de siempre, pero lo es mucho más desde el nacimiento de Álvaro, su segundo hijo, al que Vicente del Bosque ha calificado en una entrevista como una "bencición de Dios". Nació con Síndrome de Down y con muchos problemas. Tantos, que los médicos llegaron a decirle que era necesario operarle a vida o muerte y que quizá no saldría de aquel trance. Ante tan mala noticia, Trini abandonó el hospital y se fue directa a rezarle a Santa Gema para que no le quitara a su niño. Aquel bebé es hoy el chico que ha cumplió su sueño subiéndose al autobús de la Selección con sus idolatrados Casillas y Xavi Hernández. Por eso su tercera hija se llama Gema. Cuando pasen las fiestas y se tranquilice todo, Trini volverá a Santa Gema para darle las gracias por todo lo que tiene: una familia perfecta, un marido que es de uno los técnicos más laureados del mundo y el cariño de todo un país.

lunes, 12 de julio de 2010

LA CAMPEONA DEL MUNDO ESPAÑA TAMBIÉN CREE EN DIOS

"La Santina funciona". La afirmación llega desde Sudáfrica, y la pronunció David Villa tras marcarle dos goles a Honduras. El jugador asturiano no había tenido el mismo tino contra Suiza y, por eso, su madre fue a visitar a la patrona de Asturias. A continuación le mandó a su hijo, vía móvil, una foto de la Virgen. Y funcionó, según «el guaje». Pero el de Villa no es un ejemplo aislado de fe y devoción entre goles y vuvuzelas. Hay muchos más casos. Gracias a su fe y a su familia Jesús Navas superó la crisis de ansiedad que le impedía desarrollar en plenitud su carrera deportiva como futbolista. “Todo se lo debemos a Dios, todo nos lo ha puesto él, todo debemos agradecérselo a él”, ha sido un concepto repetido en el entorno familiar del joven desde siempre. Navas esculpió "Dios es amor" en las botas azul eléctrico con las que jugó en su debut como internacional con la camiseta de España frente al albiceleste de Diego Armando Maradona. Fue un tributo a sus creencias y a la vez una manera de sentirse seguro y respaldado. Hasta el defensa catalán Gerard Piqué explicaba en clave sobrenatural la parada que realizó el magnífico portero Iker Casillas en el intenso partido ante Paraguay: "La Virgen bajó y se disfrazó de Casillas". Todo ello sin olvidar que es frecuente que muchos de los jugadores de la selección española se santigüen al pisar el césped o miren al cielo desde el terreno de juego entonando una oración. ¡Que Dios los bendiga!

lunes, 28 de junio de 2010

BENEDICTO XVI Y EL FÚTBOL

Ahora que estamos sumergidos de lleno en el Mundial de Sudáfrica me parece interesante traer a colación unas reflexiones de Benedicto XVI, cuando aún era el Cardenal Ratzinger, en torno al fútbol. Están tomadas del libro “Cooperadores de la Verdad” (reflexiones para cada día del año), de la editorial Rialp: "Si habitualmente se hojean los periódicos y se escuchan los programas de radio, se comprobará rápidamente que hay un tema dominante en nuestros días: el fútbol. Este deporte se ha convertido en un acontecimiento universal que une a los hombres de todo el orbe, por encima de fronteras nacionales, en un mismo estado de ánimo, en idénticas esperanzas, miedos, pasiones y alegrías. Todo ello pone de manifiesto que se debe estar tocando algo originariamente humano. De ahí que surja naturalmente la pregunta acerca de dónde reside el poder de este juego. El pesimista dirá que es la misma situación de la Antigua Roma: panem et circenses (pan y circo). Ahora bien, incluso si se acepta esta interpretación, debería hacerse una nueva pregunta: ¿a qué se debe la fascinación de este juego, que se pone con idéntica importancia, al lado del pan? Con la mirada puesta nuevamente en la antigua Roma se podría responder a este interrogante diciendo que el grito reclamando pan y juego fue propiamente la expresión del anhelo de la vida paradisíaca. En este sentido, el juego sería, pues, una especie de vuelta al hogar en el paraíso: huir del rigor esclavizador de lo cotidiano. Ahora bien, el juego tiene, sobre todo en los niños, un carácter distinto: es ejercicio para la vida. A mi juicio la fascinación del fútbol consiste esencialmente en unir de modo convincente los dos aspectos referidos. El fútbol obliga al hombre ante todo a disciplinarse a sí mismo. También les enseña a colaborar con los demás y, por último, a enfrentarse con ellos limpiamente. Al contemplarlo, los hombres se identifican con el juego, participando de ese modo en la colaboración y la pugna referidas. La seriedad sombría del dinero y del espíritu mercantil pueden, naturalmente, echarlo todo a perder. Al pensar detenidamente en estas cosas, tal vez sea posible aprender nuevamente a vivir a partir del juego: la libertad del hombre se nutre de reglas y de disciplina. El fenómeno de un mundo que vibra con el juego podría darnos más que entretenimiento. Si fuéramos al fondo, el juego podría proporcionarnos una forma de vida”.