Este martes 23 de noviembre se ha puesto a la venta en todo el mundo el esperado libro-entrevista de Peter Seewald a Benedicto XVI titulado "Luz del mundo" y publicado por Herder Editorial. Por la mañana me he acercado a comprarlo a una librería católica de mi ciudad y, contra toda recomendación de marketing y eficaz técnica de venta, me ha costado encontrarlo entre las estanterías del establecimiento. No estaba ni en el escaparate. (¿?) En los próximos días me dedicaré a leerlo con calma para encontrar algo más que el mucho ruido generado en las últimas horas por un párrafo sobre los preservativos o algún que otro titular llamativo como este de La Vanguardia. Estoy seguro que va a dar mucho más de sí. No en vano el subtítulo del mismo dice: "El Papa, La Iglesia y los signos de los tiempos". Como muestra de ello aquí va algún fragmento del prólogo que acabo de leer en el que Peter Seewald desvela las claves de sus seis horas de entrevista realizadas en una semana de julio en la residencia veraniega de Castelgandolfo: “Al final, el mensaje de Benedicto XVI es un dramático llamamiento a la Iglesia y al mundo, a cada individuo: no podemos seguir adelante como hasta ahora, exclama. La Humanidad está ante una bifurcación. Es tiempo de entrar en razones, de cambiar, de convertirse. Y sostiene, imperturbable: “Se podrían enumerar muchos problemas que existen en la actualidad y que es preciso arreglar, pero todos ellos sólo se pueden resolver si se pone a Dios en el centro, si Dios resulta de nuevo visible en el mundo”. (...) “Pero, así cree el Papa, la era del relativismo, de una cosmovisión “que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos” se acerca a su fin”. (...)“En lo tocante al Papa en cuanto tal, se me ha preguntado: “¿cómo es cuando se está de pronto sentado tan cerca frente a él?” Yo me vi llevado a pensar en Émile Zola, que en una de sus novelas describe a un sacerdote que espera, temblando y casi paralizado, el inicio de una audiencia con León XIII. Pues, ante Benedicto XVI, nadie tiene por qué temblar. No es un príncipe de la Iglesia, sino un servidor de la Iglesia, un gran hombre que da, que se vacía totalmente en su acto de don. Cuando se está sentado frente a él, se percibe no sólo la precisión de su pensamiento y la esperanza que proviene de la fe, sino que se hace visible de forma especial un resplandor de la Luz del mundo, del rostro de Jesucristo, que quiere salir al encuentro de cada ser humano y no excluye a nadie”.Cuando el hombre pierde el miedo a equivocarse es LIBRE. Eso es la REDENCIÓN. El PERDÓN. Cuando el hombre es consciente de que hay perdón rompe el último baluarte de los enemigos de la LIBERTAD, que es meter miedo. Se pierde el miedo incluso a la propia equivocación, se es más libre y entonces saca lo mejor de si mismo.
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martes, 23 de noviembre de 2010
LUZ DEL MUNDO: CONVERSACIÓN ENTRE BENEDICTO XVI Y PETER SEEWALD
Este martes 23 de noviembre se ha puesto a la venta en todo el mundo el esperado libro-entrevista de Peter Seewald a Benedicto XVI titulado "Luz del mundo" y publicado por Herder Editorial. Por la mañana me he acercado a comprarlo a una librería católica de mi ciudad y, contra toda recomendación de marketing y eficaz técnica de venta, me ha costado encontrarlo entre las estanterías del establecimiento. No estaba ni en el escaparate. (¿?) En los próximos días me dedicaré a leerlo con calma para encontrar algo más que el mucho ruido generado en las últimas horas por un párrafo sobre los preservativos o algún que otro titular llamativo como este de La Vanguardia. Estoy seguro que va a dar mucho más de sí. No en vano el subtítulo del mismo dice: "El Papa, La Iglesia y los signos de los tiempos". Como muestra de ello aquí va algún fragmento del prólogo que acabo de leer en el que Peter Seewald desvela las claves de sus seis horas de entrevista realizadas en una semana de julio en la residencia veraniega de Castelgandolfo: “Al final, el mensaje de Benedicto XVI es un dramático llamamiento a la Iglesia y al mundo, a cada individuo: no podemos seguir adelante como hasta ahora, exclama. La Humanidad está ante una bifurcación. Es tiempo de entrar en razones, de cambiar, de convertirse. Y sostiene, imperturbable: “Se podrían enumerar muchos problemas que existen en la actualidad y que es preciso arreglar, pero todos ellos sólo se pueden resolver si se pone a Dios en el centro, si Dios resulta de nuevo visible en el mundo”. (...) “Pero, así cree el Papa, la era del relativismo, de una cosmovisión “que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos” se acerca a su fin”. (...)“En lo tocante al Papa en cuanto tal, se me ha preguntado: “¿cómo es cuando se está de pronto sentado tan cerca frente a él?” Yo me vi llevado a pensar en Émile Zola, que en una de sus novelas describe a un sacerdote que espera, temblando y casi paralizado, el inicio de una audiencia con León XIII. Pues, ante Benedicto XVI, nadie tiene por qué temblar. No es un príncipe de la Iglesia, sino un servidor de la Iglesia, un gran hombre que da, que se vacía totalmente en su acto de don. Cuando se está sentado frente a él, se percibe no sólo la precisión de su pensamiento y la esperanza que proviene de la fe, sino que se hace visible de forma especial un resplandor de la Luz del mundo, del rostro de Jesucristo, que quiere salir al encuentro de cada ser humano y no excluye a nadie”.
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domingo, 21 de noviembre de 2010
PREGUNTA Y RESPUESTA COMPLETA DE BENEDICTO XVI SOBRE PRESERVATIVOS, SIDA Y CONDONES
Esta semana se publica en todo el mundo el histórico libro “Luz del mundo”, una larga conversación del Papa Benedicto XVI con el periodista converso alemán Peter Seewald que promete ser interesante por muchos motivos. El poco acertado adelanto, en tiempo y forma, por parte del diario vaticano L'Osservatore Romano de algunos fragmentos significativos ha provocado este fin de semana una expectación mundial con especial atención a las reflexiones del Papa sobre el preservativo y la moral sexual. Para poder entender bien lo que dice el Pontífice, además de la nota aclaratoria de la Oficina de Prensa Vaticana, creo que es interesante contextualizarlo y leer el fragmento entero de la pregunta y respuesta del libro que ya está disponible en la red en lengua inglesa y que así traducimos para los lectores: "El periodista: Con ocasión de su viaje a Africa en Marzo de 2009, la política del Vaticano acerca del SIDA una vez más se convirtió en objetivo de la crítica mediática. El veinticinco por ciento de todas las víctimas del SIDA en el mundo están siendo actualmente tratadas en instituciones católicas. En algunos paises como Lesotho, por ejemplo, la estadística llega al 40 por ciento. En Africa usted afirmó que la enseñanza tradicional de la Iglesia ha probado ser el único modo seguro de detener la extensión del VIH. Algunos críticos, incluyendo algunos críticos desde sectores eclesiales, objetan que es una locura prohibir a la población de alto riesgo el uso de condones.La respuesta del Papa: La cobertura de los medios ignoró completamente el resto del viaje a Africa a causa de una simple afirmación. Alguien me había preguntado por qué la Iglesia Católica adopta una posición irreal e ineficaz respecto del SIDA. En ese momento, realmente sentí que estaba siendo provocado, porque la Iglesia hace más que nadie. Y mantengo esa afirmación. Porque es la única institución que asiste a la gente de modo cercano y concreto, con prevención, educación, ayuda, consejo y acompañamiento. Y porque no se queda atrás en tratar a muchas víctimas de SIDA, especialmete niños con SIDA. Tuve la oportunidad de visitar uno de estos lugares y de hablar con los pacientes. Esa era la respuesta real: La Iglesia hace más que nadie, porque no habla desde el tribunal de los periódicos, sino que ayuda a sus hermanos y hermanas donde realmente están sufriendo. En mis afirmaciones no estaba haciendo una declaración general acerca del tema del condón, sino que simplemente dije, y eso es lo que causó gran ofensa, que no podemos resolver el problema distribuyendo condones. Ha de hacerse mucho más. Hemos de estar cerca de la gente, hemos de guiarles y ayudarles; y hemos de hacer esto tanto antes como después de que contraigan la enfermedad. De hecho, ya sabe usted, la gente puede conseguir condones cuando quiera de todos modos. Pero esto simplemente muestra que los condones solos no resuelven la cuestión misma. Ha de ocurrir algo más. Mientras tanto, el mismo ámbito secular ha desarrollado la así llamada teoría ABC: Abstinencia, Fidelidad, Condón, donde el condón es entendido sólo como el último recurso, cuando los otros dos fracasan. Esto significa que la exclusiva fijación en el condón implica una banalización de la sexualidad que, en definitiva, es precisamente el origen del peligro de la actitud de no ver ya la sexualidad como la expresión del amor, sino sólo como un tipo de droga que la gente se administra a sí misma. Esa es la razón de que la lucha contra la banalización de la sexualidad sea parte de la batalla por asegurar que la sexualidad sea tratada como un valor positivo y para hacerla capaz de tener un efecto positivo en el conjunto de la persona humana. Puede haber una base en el caso de algunos individuos, como quizá cuando un hombre que se dedica a la prostitución usa un condón, en que esto puede ser un primer paso en la dirección de una moralización, una primera asunción de responsabilidad, en el camino hacia la recuperación de la consciencia de que no todo está permitido, y de que uno no puede hacer todo lo que quiere. Pero no es este realmente el modo de afrontar el daño de la infección por VIH. (Ese modo) realmente sólo puede estar en una humanización de la sexualidad.
Está usted diciendo, entonces, que la Iglesia católica de hecho no se opone en principio al uso de condones?
(La Iglesia) por supuesto no los ve como una solución real o moral, pero en casos particulares, puede haber, sin embargo, en la intención de reducir el riesgo de infección, un primer paso en un movimiento hacia un modo diferente, un modo más humano, de vivir la sexualidad".
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lunes, 21 de septiembre de 2009
NAVARRO VALLS: "HORIZONTES AL SER HUMANO"
Este lunes el diario "El Mundo" publica una entrevista con el ex portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls. Además de anunciar que la beatificación de Juan Pablo II podría estar lista, desde el punto de vista "estrictamente técnico", antes de final de año, el licenciado en Medicina que acabó ejerciendo de periodista para Wojtyla dice muchas otras cosas interesantes. Parafrasea al pontífice polaco para explicar cuál cree él que ha sido el mayor logro de todo el pontificado: "El punto central y nuestra responsabilidad es mantener el carácter trascendental de la persona humana, que se puede convertir fácilmente en objeto". Pero la que más me ha gustado ha sido la respuesta a esta pregunta de la corresponsal Irene Hernández Velasco: "¿Que les diría a los que, a la luz de su oposición al preservativo, la eutanasia o los matrimonios homosexuales, consideran que la Iglesia es una institución obsoleta?". Palabras claras, concisas y certeras: "Diría que la Iglesia está proponiendo, con optimismo y tenacidad, que el ser humano no es algo sino alguien; no es una cosa sino una persona. Está enseñando a humanizar la sexualidad, a dar sentido al dolor y a la alegría. Está dando horizontes humanos al ser humano".
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