¿Perdonaría usted una infidelidad? Espinosa cuestión o pregunta que se suscita con bastante frecuencia en nuestra sociedad pero raras veces para contestar que sí. Dentro del culebrón que se ha desatado en los Estados Unidos en torno a la aventura amorosa del gobernador de Carolina del Sur Mark Sanford, casado y con cuatro hijos, me ha llamado poderosamente la atención la sorprendente actitud que ha tomado su guapa mujer Jenny. Por supuesto no se enterarán de ella por la mayoría de los medios convencionales. Encuentro su historia en el blog de Diego Contreras. Nacida en Chicago, en el seno de una familia católica de origen irlandés, esta multimillonaria abandona una prometedora carrera como broker en Wall Street para casarse con el apuesto político hace ahora casi 20 años. Durante todo este tiempo se encarga de su familia, de educar a sus cuatro hijos y de ser la principal estratega de sus campañas políticas. Siempre en un discreto y elegante segundo plano a pesar de tener mucha más categoria humana que su cónyuge. Recordarán a su marido, que siempre hacía de la rectitud y la moral su bandera política, hace unos días en una multitudinaria comparecencia de prensa, abochornado, diciendo: "He sido infiel a mi esposa. Tuve una relación que comenzó con una amiga muy querida de la Argentina. Empezó muy inocentemente, como creo que muchas veces empiezan estas cosas, con mensajes de correo electrónico y consejos sobre su vida allá y mi vida acá. Pero en el transcurso del último año se convirtió en algo mucho más que eso. Como consecuencia, herí a ella, a mi esposa y a mis hijos. Por todo ello pido perdón". Nada que no se parezca a las muchas historias de infidelidad que, por uno u otro motivo, todos podemos llegar a conocer. En declaraciones al periódico The Sun News la esposa de este político infiel ha asegurado que ama a su marido y que desea perdonarlo por completo, en su momento, si él hace esfuerzos por la reconciliación en un espíritu de verdadera humildad y arrepentimiento. Para el Washington Post se trata de la verdadera heroína de toda esta historia. Cuando descubrió que su marido le era infiel le echó de casa como primera medida porque habían llegado a un punto en el que “consideré que era importante mirar a mis hijos en los ojos y mantener mi dignidad, autoestima y sentido de lo que está bien y lo que está mal”. Posteriormente apostilla: “Creo sinceramente en la santidad, la dignidad y la importancia de la institución del Matrimonio. Cuando me enteré de la infidelidad de mi esposo fui la primera en buscar la reconciliación a través del perdón y luego trabajé con diligencia para reparar nuestro matrimonio. Creo que el amor duradero es ante todo un compromiso y un acto de voluntad y para que un matrimonio tenga éxito ese compromiso debe ser recíproco. Creo que Mark se ha ganado la oportunidad de resucitar nuestro matrimonio. El Salmo 127 establece que los hijos son un don del Señor y los niños una recompensa de Él. Seguiré con energía criando a nuestros hijos a ser honorables hombres jóvenes. Estoy dispuesta a perdonar por completo a mi marido y darle la bienvenida de vuelta, en el tiempo, si continúa trabajando hacia la reconciliación con un verdadero espíritu de humildad y arrepentimiento".Cuando el hombre pierde el miedo a equivocarse es LIBRE. Eso es la REDENCIÓN. El PERDÓN. Cuando el hombre es consciente de que hay perdón rompe el último baluarte de los enemigos de la LIBERTAD, que es meter miedo. Se pierde el miedo incluso a la propia equivocación, se es más libre y entonces saca lo mejor de si mismo.
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jueves, 2 de julio de 2009
PERDONAR UNA INFIDELIDAD
¿Perdonaría usted una infidelidad? Espinosa cuestión o pregunta que se suscita con bastante frecuencia en nuestra sociedad pero raras veces para contestar que sí. Dentro del culebrón que se ha desatado en los Estados Unidos en torno a la aventura amorosa del gobernador de Carolina del Sur Mark Sanford, casado y con cuatro hijos, me ha llamado poderosamente la atención la sorprendente actitud que ha tomado su guapa mujer Jenny. Por supuesto no se enterarán de ella por la mayoría de los medios convencionales. Encuentro su historia en el blog de Diego Contreras. Nacida en Chicago, en el seno de una familia católica de origen irlandés, esta multimillonaria abandona una prometedora carrera como broker en Wall Street para casarse con el apuesto político hace ahora casi 20 años. Durante todo este tiempo se encarga de su familia, de educar a sus cuatro hijos y de ser la principal estratega de sus campañas políticas. Siempre en un discreto y elegante segundo plano a pesar de tener mucha más categoria humana que su cónyuge. Recordarán a su marido, que siempre hacía de la rectitud y la moral su bandera política, hace unos días en una multitudinaria comparecencia de prensa, abochornado, diciendo: "He sido infiel a mi esposa. Tuve una relación que comenzó con una amiga muy querida de la Argentina. Empezó muy inocentemente, como creo que muchas veces empiezan estas cosas, con mensajes de correo electrónico y consejos sobre su vida allá y mi vida acá. Pero en el transcurso del último año se convirtió en algo mucho más que eso. Como consecuencia, herí a ella, a mi esposa y a mis hijos. Por todo ello pido perdón". Nada que no se parezca a las muchas historias de infidelidad que, por uno u otro motivo, todos podemos llegar a conocer. En declaraciones al periódico The Sun News la esposa de este político infiel ha asegurado que ama a su marido y que desea perdonarlo por completo, en su momento, si él hace esfuerzos por la reconciliación en un espíritu de verdadera humildad y arrepentimiento. Para el Washington Post se trata de la verdadera heroína de toda esta historia. Cuando descubrió que su marido le era infiel le echó de casa como primera medida porque habían llegado a un punto en el que “consideré que era importante mirar a mis hijos en los ojos y mantener mi dignidad, autoestima y sentido de lo que está bien y lo que está mal”. Posteriormente apostilla: “Creo sinceramente en la santidad, la dignidad y la importancia de la institución del Matrimonio. Cuando me enteré de la infidelidad de mi esposo fui la primera en buscar la reconciliación a través del perdón y luego trabajé con diligencia para reparar nuestro matrimonio. Creo que el amor duradero es ante todo un compromiso y un acto de voluntad y para que un matrimonio tenga éxito ese compromiso debe ser recíproco. Creo que Mark se ha ganado la oportunidad de resucitar nuestro matrimonio. El Salmo 127 establece que los hijos son un don del Señor y los niños una recompensa de Él. Seguiré con energía criando a nuestros hijos a ser honorables hombres jóvenes. Estoy dispuesta a perdonar por completo a mi marido y darle la bienvenida de vuelta, en el tiempo, si continúa trabajando hacia la reconciliación con un verdadero espíritu de humildad y arrepentimiento".
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sábado, 21 de febrero de 2009
AMNISTIA PSICOLÓGICA DEL ABORTO
En Europa hoy en día nadie con un mínimo de seriedad se atrevería a negar que el aborto es una auténtica barbaridad y un fracaso social. El avance de la técnica y los descubrimientos científicos han ido poniendo de relieve, año a año, la verdadera y cruda realidad que supone la mal llamada "interrupción voluntaria del embarazo" para la vida humana y la convivencia entre las personas. A pesar de todo ello, a algunos nos parece increíble que haya gente que todavía hoy esté a favor de esta aberración y, más aún, que defienda modificaciones legislativas encaminadas a despenalizarla definitivamente. Es evidente que la retahíla de eufemismos y argumentaciones débiles que acompañan el discurso proabortista se viene abajo con la sola imagen de un feto de pocas semanas descuartizado encima de la mesa o el testimonio arrepentido y sincero de alguna mujer que haya pasado por una experiencia tan terrible. Y eso, en parte gracias a internet, hoy en día está al alcance de cualquiera que quiera abordar la problemática con un poco de honestidad y seriedad intelectual. Muchas veces he tratado de ponerme en el lugar de los que defienden el aborto, e intentar entender así sus argumentaciones, pero, créanme, que no lo he conseguido del todo. siempre he pensado que tiene que haber algo oculto o que se me escapa. La columna de este sábado en el ABC del siempre valioso Juan Manuel de Prada me ha dado alguna pista para entenderlo mejor. El escritor zamorano asegura que desde que se aprobó la ley en España, en nuestro país han abortado cientos de miles de mujeres que, a su vez, han generado entornos de comprensión, aprobación y solidaridad a su alrededor. Constituyen ya una mayoría social sobre la que gravita el peso de la culpa. Todos ellos están necesitados de una cierta amnistia psicológica que los redima. Y ésta, al margen de cortinas de humo anticrisis, sí constituye una verdadera razón electoralista para abordar el tema de esta forma: "Y lo que se pretende con esta despenalización del aborto es, precisamente, lavar ese peso de la culpa -o de la mera inquietud o escrúpulo de conciencia-, mediante una suerte de «amnistía psicológica». Así, nuestros gobernantes aparecerán ante esa mayoría social como quienes lavaron su conciencia de escrúpulos morales; y esa mayoría social, aliviada, se lo agradecerá en las urnas". Interesante clave, sin duda, para entender un poco mejor la barbaridad que se va a perpetrar dentro de muy pocos días en España.
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