En Europa hoy en día nadie con un mínimo de seriedad se atrevería a negar que el aborto es una auténtica barbaridad y un fracaso social. El avance de la técnica y los descubrimientos científicos han ido poniendo de relieve, año a año, la verdadera y cruda realidad que supone la mal llamada "interrupción voluntaria del embarazo" para la vida humana y la convivencia entre las personas. A pesar de todo ello, a algunos nos parece increíble que haya gente que todavía hoy esté a favor de esta aberración y, más aún, que defienda modificaciones legislativas encaminadas a despenalizarla definitivamente. Es evidente que la retahíla de eufemismos y argumentaciones débiles que acompañan el discurso proabortista se viene abajo con la sola imagen de un feto de pocas semanas descuartizado encima de la mesa o el testimonio arrepentido y sincero de alguna mujer que haya pasado por una experiencia tan terrible. Y eso, en parte gracias a internet, hoy en día está al alcance de cualquiera que quiera abordar la problemática con un poco de honestidad y seriedad intelectual. Muchas veces he tratado de ponerme en el lugar de los que defienden el aborto, e intentar entender así sus argumentaciones, pero, créanme, que no lo he conseguido del todo. siempre he pensado que tiene que haber algo oculto o que se me escapa. La columna de este sábado en el ABC del siempre valioso Juan Manuel de Prada me ha dado alguna pista para entenderlo mejor. El escritor zamorano asegura que desde que se aprobó la ley en España, en nuestro país han abortado cientos de miles de mujeres que, a su vez, han generado entornos de comprensión, aprobación y solidaridad a su alrededor. Constituyen ya una mayoría social sobre la que gravita el peso de la culpa. Todos ellos están necesitados de una cierta amnistia psicológica que los redima. Y ésta, al margen de cortinas de humo anticrisis, sí constituye una verdadera razón electoralista para abordar el tema de esta forma: "Y lo que se pretende con esta despenalización del aborto es, precisamente, lavar ese peso de la culpa -o de la mera inquietud o escrúpulo de conciencia-, mediante una suerte de «amnistía psicológica». Así, nuestros gobernantes aparecerán ante esa mayoría social como quienes lavaron su conciencia de escrúpulos morales; y esa mayoría social, aliviada, se lo agradecerá en las urnas". Interesante clave, sin duda, para entender un poco mejor la barbaridad que se va a perpetrar dentro de muy pocos días en España.Cuando el hombre pierde el miedo a equivocarse es LIBRE. Eso es la REDENCIÓN. El PERDÓN. Cuando el hombre es consciente de que hay perdón rompe el último baluarte de los enemigos de la LIBERTAD, que es meter miedo. Se pierde el miedo incluso a la propia equivocación, se es más libre y entonces saca lo mejor de si mismo.
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sábado, 21 de febrero de 2009
AMNISTIA PSICOLÓGICA DEL ABORTO
En Europa hoy en día nadie con un mínimo de seriedad se atrevería a negar que el aborto es una auténtica barbaridad y un fracaso social. El avance de la técnica y los descubrimientos científicos han ido poniendo de relieve, año a año, la verdadera y cruda realidad que supone la mal llamada "interrupción voluntaria del embarazo" para la vida humana y la convivencia entre las personas. A pesar de todo ello, a algunos nos parece increíble que haya gente que todavía hoy esté a favor de esta aberración y, más aún, que defienda modificaciones legislativas encaminadas a despenalizarla definitivamente. Es evidente que la retahíla de eufemismos y argumentaciones débiles que acompañan el discurso proabortista se viene abajo con la sola imagen de un feto de pocas semanas descuartizado encima de la mesa o el testimonio arrepentido y sincero de alguna mujer que haya pasado por una experiencia tan terrible. Y eso, en parte gracias a internet, hoy en día está al alcance de cualquiera que quiera abordar la problemática con un poco de honestidad y seriedad intelectual. Muchas veces he tratado de ponerme en el lugar de los que defienden el aborto, e intentar entender así sus argumentaciones, pero, créanme, que no lo he conseguido del todo. siempre he pensado que tiene que haber algo oculto o que se me escapa. La columna de este sábado en el ABC del siempre valioso Juan Manuel de Prada me ha dado alguna pista para entenderlo mejor. El escritor zamorano asegura que desde que se aprobó la ley en España, en nuestro país han abortado cientos de miles de mujeres que, a su vez, han generado entornos de comprensión, aprobación y solidaridad a su alrededor. Constituyen ya una mayoría social sobre la que gravita el peso de la culpa. Todos ellos están necesitados de una cierta amnistia psicológica que los redima. Y ésta, al margen de cortinas de humo anticrisis, sí constituye una verdadera razón electoralista para abordar el tema de esta forma: "Y lo que se pretende con esta despenalización del aborto es, precisamente, lavar ese peso de la culpa -o de la mera inquietud o escrúpulo de conciencia-, mediante una suerte de «amnistía psicológica». Así, nuestros gobernantes aparecerán ante esa mayoría social como quienes lavaron su conciencia de escrúpulos morales; y esa mayoría social, aliviada, se lo agradecerá en las urnas". Interesante clave, sin duda, para entender un poco mejor la barbaridad que se va a perpetrar dentro de muy pocos días en España.
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