Lo digo abiertamente y desde el principio: “Encontrarás dragones” de Roland Joffé no me ha parecido una gran película. Probablemente sea -vean sino los numerosos post que hemos publicado en este blog- por las altas expectativas que tenía antes de ir al cine el día del estreno. Hablo de mi opinión personal que, como siempre me gusta recordar cuando escribo aquí algo sobre cine, no es la de un experto o crítico cinematográfico sino la de un simple espectador y además bastante particular. Vamos primero con lo positivo. Se nota que es una película que ha contado con muchos y muy buenos medios y nombres. Impecable factura visual de fotografía y escenografía, interesante banda sonora, algunas buenas interpretaciones actorales e impresionantes y épicas las escenas que recrean la guerra civil española sobre la que además, y esto es novedad, no se toma partido por ninguno de los dos bandos. Hasta aquí todo correcto.
Ahora vamos con lo menos bueno. La película desde el punto de vista narrativo está descompensada. Se nota que se ha rodado bastante más de lo que ha quedado en el resultado final. Si consigues no marearte con tanto personaje y flashback, caes en la cuenta de que se hace muy largo el comienzo y se echa en falta algo más de metraje en otros momentos de la historia. Una historia, y este es otro de los errores a mi juicio, que es bastante poco verosímil por la poca credibilidad de sus protagonistas. Los buenos son demasiado buenos y los malos son malos a rabiar. Manuel es un personaje poco humano, en una maldad tan cinematográficamente exagerada como el maquillaje de su vejez, que no deja de recordarme a los añorados guiñoles de Canal plus. En el mismo plano, el personaje de San José María es tan bueno y tan cándido que, la mayoría de las veces, traspasa el “buenismo” y resulta poco creíble (y no me estoy refiriendo a las comparaciones con su personalidad real). Otro aspecto negativo de la cinta es el exceso de simbolismos y alegorías (los dragones de la niñera, el grano de cacao…) que le aportan un toque bastante ñoño y previsible. En mi opinión con una metáfora bien perfilada a lo largo de la historia hubiera sido más que suficiente. Además el lenguaje visual utilizado para describir todos los fenómenos sobrenaturales como la fundación del Opus Dei, la vocación, el encuentro con la joven en el psiquiátrico o el arrepentimiento final, tienen un toque estético un tanto Naiff y milagrero que, me imagino yo, gustará más al entusiasta público americano que al descreído europeo. Cuestión de sensibilidades.
Dos cosas más, por último, en torno a esta película. La primera es el entusiasmo desmedido de tantos profesionales de la comunicación a los que ha podido más el promocionar la película que hacer un análisis crítico y serio de la misma. Y la otra es que se diga que es la gran película de Joffé después de “La Misión”. Seamos sinceros y serios. “La Misión” es una obra maestra y ésta, sin ser mala, no lo es.
Si he tardado tanto tiempo en publicar esta crítica, tan personal como discutible, pero honesta y libre como la amplia promoción que habíamos hecho sinceramente desde este blog (hay que reconocer que todos los elementos que giran en torno a la película son fascinantes y apetecibles a priori), ha sido para no perjudicar ni en una sola entrada a la recaudación en taquilla durante las primeras semanas de estreno en España.
A pesar de todo lo dicho anteriormente sí creo que es una película que puede hacer algo de bien a la gente que nunca se haya planteado cuestiones cercanas al perdón o a la reconciliación cristiana que, dicho sea de paso, tampoco me parece que sean claramente el eje argumental de la película como han insistido tantos críticos. Así que si todavía no la han visto, acérquense al cine para comprobar si lo que les he dicho coincide en algo con sus percepciones, o no. A ver si ustedes encuentran los mismos dragones…


