Ante la barbaridad que va a perpetrar próximamente el gobierno español con la modificación inminente de la ley del aborto creo que hace falta que cada uno, desde su pequeña parcela, exprese con argumentos sólidos y eficaces su más profunda disconformidad. Por lo menos para que quede claro en un futuro que no toda la adormecida sociedad se mostró favorable a semejante aberración. Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a una interesante conferencia que pronuncio el obispo auxiliar de Bilbao, Mario Iceta, que entre otras muchas cosas es doctor en Medicina y Cirugía, bajo el sugerente título de "Acoger la Vida". Desde el punto de vista médico, y en un tono absolutamente en positivo, el prelado defendía la dignidad y el potencial de las sociedades que apuestan decididamente por acoger la vida en todas sus formas y estadios. En un momento de la intervención, refiriéndose a la escalofriante cifra de 112.000 abortos en 2007 en nuestro país, afirmó que todos esos ciudadanos que no han nacido en España por culpa del aborto no nos sobran y nos hacen mucha falta. Que a estas alturas de la partida no nos podemos permitir el lujo de prescindir de nadie. Que todos son necesarios, queridos y bienvenidos. Una civilización que está envejeciendo a marchas forzadas necesita recambio generacional, nuevas personas que nos ayuden a cambiar el curso de la historia y más ciudadanos que nos enseñen a amar de verdad a los demás. Aquí no sobra nadie. Nos hacen falta muchas manos más.Cuando el hombre pierde el miedo a equivocarse es LIBRE. Eso es la REDENCIÓN. El PERDÓN. Cuando el hombre es consciente de que hay perdón rompe el último baluarte de los enemigos de la LIBERTAD, que es meter miedo. Se pierde el miedo incluso a la propia equivocación, se es más libre y entonces saca lo mejor de si mismo.
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lunes, 9 de marzo de 2009
AQUÍ NO SOBRA NADIE
Ante la barbaridad que va a perpetrar próximamente el gobierno español con la modificación inminente de la ley del aborto creo que hace falta que cada uno, desde su pequeña parcela, exprese con argumentos sólidos y eficaces su más profunda disconformidad. Por lo menos para que quede claro en un futuro que no toda la adormecida sociedad se mostró favorable a semejante aberración. Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a una interesante conferencia que pronuncio el obispo auxiliar de Bilbao, Mario Iceta, que entre otras muchas cosas es doctor en Medicina y Cirugía, bajo el sugerente título de "Acoger la Vida". Desde el punto de vista médico, y en un tono absolutamente en positivo, el prelado defendía la dignidad y el potencial de las sociedades que apuestan decididamente por acoger la vida en todas sus formas y estadios. En un momento de la intervención, refiriéndose a la escalofriante cifra de 112.000 abortos en 2007 en nuestro país, afirmó que todos esos ciudadanos que no han nacido en España por culpa del aborto no nos sobran y nos hacen mucha falta. Que a estas alturas de la partida no nos podemos permitir el lujo de prescindir de nadie. Que todos son necesarios, queridos y bienvenidos. Una civilización que está envejeciendo a marchas forzadas necesita recambio generacional, nuevas personas que nos ayuden a cambiar el curso de la historia y más ciudadanos que nos enseñen a amar de verdad a los demás. Aquí no sobra nadie. Nos hacen falta muchas manos más.
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