Una vez que ya ha pasado todo el follón de las elecciones vascas invito a nuestros lectores a darse esta tarde un paseo tranquilo, imaginario y relajado por los jardines del "Chillida Leku" en Hernani (Guipúzcoa). Un lugar ciertamente maravilloso. Así, caminando entre hayas, robles y magnolios, muy cerca del caserio "Zabalaga", aprovecharemos para repensar unas valiosas palabras de Eduardo Chillida que he leído recientemente en el Ser Persona de Vicente Huerta. Se trata de las íntimas e interesantes reflexiones del magnífico artista vasco sobre su vivencia de la relación entre la Fe y la Razón. Corresponden a su libro "Escritos" (Madrid 2005) y reflejan perfectamente la humildad de los grandes. Dedicadas especialmente a nuestros lectores más plásticos y racionalistas: "Creo en Dios. Tengo fe. Dios me la dio. La razón quiso quitármela en muchas ocasiones, pero no lo consiguió. Más bien me ayudó a continuarla, ya que gracias a ella supe que la razón tiene límites, y que por lo tanto hay espacios a los que la razón no llega. Cómo es posible que no haya Dios existiendo el amanecer y la confianza en los ojos de los niños. Cómo es posible que no haya Dios existiendo el azul, el amarillo y el viento (...) Cómo es posible sin Dios el amor, la mar y la tormenta".Cuando el hombre pierde el miedo a equivocarse es LIBRE. Eso es la REDENCIÓN. El PERDÓN. Cuando el hombre es consciente de que hay perdón rompe el último baluarte de los enemigos de la LIBERTAD, que es meter miedo. Se pierde el miedo incluso a la propia equivocación, se es más libre y entonces saca lo mejor de si mismo.
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lunes, 2 de marzo de 2009
LA FE DE EDUARDO CHILLIDA
Una vez que ya ha pasado todo el follón de las elecciones vascas invito a nuestros lectores a darse esta tarde un paseo tranquilo, imaginario y relajado por los jardines del "Chillida Leku" en Hernani (Guipúzcoa). Un lugar ciertamente maravilloso. Así, caminando entre hayas, robles y magnolios, muy cerca del caserio "Zabalaga", aprovecharemos para repensar unas valiosas palabras de Eduardo Chillida que he leído recientemente en el Ser Persona de Vicente Huerta. Se trata de las íntimas e interesantes reflexiones del magnífico artista vasco sobre su vivencia de la relación entre la Fe y la Razón. Corresponden a su libro "Escritos" (Madrid 2005) y reflejan perfectamente la humildad de los grandes. Dedicadas especialmente a nuestros lectores más plásticos y racionalistas: "Creo en Dios. Tengo fe. Dios me la dio. La razón quiso quitármela en muchas ocasiones, pero no lo consiguió. Más bien me ayudó a continuarla, ya que gracias a ella supe que la razón tiene límites, y que por lo tanto hay espacios a los que la razón no llega. Cómo es posible que no haya Dios existiendo el amanecer y la confianza en los ojos de los niños. Cómo es posible que no haya Dios existiendo el azul, el amarillo y el viento (...) Cómo es posible sin Dios el amor, la mar y la tormenta".
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