Johan Van Der Dong es un artista holandés que asegura querer plasmar con su obra la necesidad que tiene el ser humano de relacionarse con Dios. Su última ocurrencia ha sido habilitar una línea de teléfono, el 0031-6-44244901 para llamadas desde fuera de Holanda, destinada a aquellos que quieran comunicarse con el Creador. Si prueban a llamar desde sus terminales escucharán en holandés un contestador automático que dice: "Éste es el teléfono de Dios, en este momento no puedo atenderle, pero deje un mensaje o llame más tarde, y quien sabe qué escuchará". La línea está recibiendo un aluvión de llamadas sin precedentes, los mensajes se están publicando en su página web, y funcionará hasta mitad de año. Han sido muchas las personas que han querido dejar su mensaje hablado a Dios en esta línea. Van Der Dong ha escogido un número de teléfono móvil porque asegura que encaja muy bien con la idea de un Dios que siempre está disponible y que tiene cobertura. Este creador plástico, que quiere enseñar a la gente que la oración puede ser como una llamada telefónica a Dios, ya tuvo gran éxito con otra inciativa similar en la que los ciudadanos podían enviar sus cartas a la dirección postal del Jefe Supremo. Las sacas de correos, como no podía ser de otro modo, terminaron a reventar. Al margen de la curiosa iniciativa, más bien anecdótica, me alegra que se ponga de manifiesto de esta original manera que, de una u otra forma, el ser humano está necesitado de hablar con Dios.Cuando el hombre pierde el miedo a equivocarse es LIBRE. Eso es la REDENCIÓN. El PERDÓN. Cuando el hombre es consciente de que hay perdón rompe el último baluarte de los enemigos de la LIBERTAD, que es meter miedo. Se pierde el miedo incluso a la propia equivocación, se es más libre y entonces saca lo mejor de si mismo.
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martes, 3 de marzo de 2009
NECESITAMOS HABLAR CON DIOS
Johan Van Der Dong es un artista holandés que asegura querer plasmar con su obra la necesidad que tiene el ser humano de relacionarse con Dios. Su última ocurrencia ha sido habilitar una línea de teléfono, el 0031-6-44244901 para llamadas desde fuera de Holanda, destinada a aquellos que quieran comunicarse con el Creador. Si prueban a llamar desde sus terminales escucharán en holandés un contestador automático que dice: "Éste es el teléfono de Dios, en este momento no puedo atenderle, pero deje un mensaje o llame más tarde, y quien sabe qué escuchará". La línea está recibiendo un aluvión de llamadas sin precedentes, los mensajes se están publicando en su página web, y funcionará hasta mitad de año. Han sido muchas las personas que han querido dejar su mensaje hablado a Dios en esta línea. Van Der Dong ha escogido un número de teléfono móvil porque asegura que encaja muy bien con la idea de un Dios que siempre está disponible y que tiene cobertura. Este creador plástico, que quiere enseñar a la gente que la oración puede ser como una llamada telefónica a Dios, ya tuvo gran éxito con otra inciativa similar en la que los ciudadanos podían enviar sus cartas a la dirección postal del Jefe Supremo. Las sacas de correos, como no podía ser de otro modo, terminaron a reventar. Al margen de la curiosa iniciativa, más bien anecdótica, me alegra que se ponga de manifiesto de esta original manera que, de una u otra forma, el ser humano está necesitado de hablar con Dios.
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