Leo en el Diario Vasco la historia de Akiko Tamura una joven y prestigiosa médico que ingresa este sábado en las carmelitas de Zarautz. Tras
cinco años dedicándose a la cirugía torácica, lo deja todo porque ha
sentido "la llamada de Dios". Si hace tres años alguien le hubiera dicho a Akiko Tamura Ezcurra que iba a
dejar su carrera de cirujana para convertirse en monja de clausura le
hubiera contestado que si estaba «loco». Después de hacer prácticas en
un laboratorio en la Universidad de Harvard, estudiar Medicina en la
Universidad de Navarra y acumular éxitos en la Clínica Universitaria de Navarra como cirujana torácica, ha sentido una vocación e
ingresa hoy en el monasterio de las hermanas carmelitas de Zarautz. Deja
atrás a su familia, amigos, compañeros de trabajo y pacientes y cambia
las intervenciones con cirugía robótica por los rezos en el convento de
las Carmelitas Descalzas. Confiesa que a ella no se le hubiera ocurrido
esto nunca pero que así son los planes de Dios para cada uno.
Sólo, gracias.
ResponderEliminarRaafirma mi fe y me impulsa dar gracias. Dios sigue estando al lado de cada uno. Y, si su Madre, se entromete,......hay que entregar el corazón.
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